¿Cuáles son algunos de los roles de las mujeres en la Iglesia Mormona?
Las mujeres mormonas son honradas en la Iglesia Mormona al tener papeles de igual importancia, pero diferentes, a los realizados por los mormones varones. Uno de los roles específicos de las mujeres mormonas es el de cuidar de los hijos del Señor en la tierra. Ya sea que haya criado a sus propios hijos en esta vida, a una mujer mormona se le da el derecho y el deber de cuidar a aquellos con los que se relaciona en esta vida. Un programa de la Iglesia Mormona creado para facilitar el cuidado de los hijos del Señor se llama la Sociedad de Socorro.
En la década de 1840, los mormones estaban construyendo y estableciendo la ciudad de Nauvoo, en Illinois. Aunque la mayoría de los miembros creaba vidas dignas para ellos mismos, había algunos que luchaban con la pobreza, la enfermedad u otras desventuras. En ese tiempo, las mujeres mormonas que vivían en la ciudad ayudaban de diferentes maneras, pero decidieron que podían hacer más. Sería una buena idea instituir un programa más fuerte de servicios correlacionados. Este nuevo programa se inició el 4 de marzo de 1842. Eliza R. Snow, a quien se le pidió que escribiera tanto la constitución como los estatutos, terminó su trabajo y le mostró los resultados al profeta y presidente mormón, José Smith. Dijo que los documentos eran los mejores que había visto, y que él también quería ofrecer “algo mejor para ellas que una Constitución escrita”. Una hermana (mujer mormona) recordó sus palabras: “Voy a organizar a las mujeres bajo la dirección del sacerdocio y de acuerdo al modelo de éste” (Sarah M. Kimball, “Autobiografía”, “Exponente de la Mujer”, 01 de septiembre de 1883, pág. 51). La sociedad se organizó el 17 de marzo de 1842 y Emma Smith, esposa de José, fue elegida como la primera Presidenta. Se celebró una reunión donde los asistentes expresaron su fuerte deseo de servir a otros y ayudar a los necesitados. El Profeta se emocionó y prometió: “Todo lo que tengo para dar a los pobres, lo daré a esta sociedad”. Otros siguieron su ejemplo y donaron dinero a la Sociedad de Socorro para ayudar a los necesitados. Estaban seguros de que la Sociedad de Socorro sería el medio ideal a través del cual podrían servir a sus semejantes.
Las mujeres se esforzaron incansablemente para encontrar y ayudar a los necesitados. Llevaron a viudas y huérfanos a sus hogares y buscaron maneras de ayudar a la comunidad.
Al observar estas obras de caridad, José Smith quiso comentar: “Es natural que las mujeres tengan sentimientos de caridad. Ahora están en una situación donde pueden actuar de acuerdo con esa compasión que Dios ha puesto en sus corazones. Si viven dignas de ese privilegio, no se les podrá impedir a los ángeles que sean sus socios”. (Actas de Sociedad de Socorro, 28 de abril de 1842, pág. 38)
Los mormones creen que la Sociedad de Socorro tiene un rol de salvar almas tanto en un sentido espiritual como material. Esto se explica en la siguiente cita:
Uno de los propósitos de la organización de la Sociedad de Socorro fue que se pudiera inaugurar un sistema por el cual el estudio de temas religiosos, o la doctrina y el gobierno de la Iglesia, pudieran ser ejercidos por las mujeres. La administración de la caridad, bajo la dirección del Obispado… iba a ser parte de su trabajo activo. Pero no era la intención que ésta absorbiera sus actividades al punto de excluir el desarrollo de la fe, y el avance de la mujer en actividades literarias, sociales y domésticas de la vida (Comp. de James R. Clark, Mensajes de la Primera Presidencia de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, 6 vols., Ciudad de Lago Salado: Bookcraft, 1965-1975, 5:217). En resumen, la sociedad fue y es todavía un medio a través del cual las mujeres pueden enseñar a los demás y velar por todos los que entran en contacto con los miembros de la Iglesia Mormona.
Aunque a las hermanas no se les haya dado el Sacerdocio,… eso no quiere decir que el Señor no les haya dado autoridad. Autoridad y Sacerdocio son dos cosas diferentes. A una persona se le puede haber dado autoridad, ya sea hombre o mujer, para hacer ciertas cosas en la Iglesia que son vinculantes y absolutamente necesarias para nuestra salvación (Revista de la Sociedad de Socorro, enero de 1959, pág. 4).
Como Gordon B. Hinckley, anterior presidente de la Iglesia Mormona, ha señalado, las mujeres de la Sociedad de Socorro “tienen sus propias oficinas, su propia presidencia, su propia directiva. . . . Los hombres poseen el sacerdocio, sí. Pero mi esposa es mi compañera. En esta Iglesia el hombre no camina adelante ni detrás de su esposa, sino a su lado. Ellos son iguales en esta vida, en una gran empresa” (Ensign-revista SUD en inglés, noviembre de 1996, pág. 48).






