Capítulo 9

CAPITULO IX

LA MANZANA DEL TEMPLO.

Bien que fue prodigiosa la obra del pueblo en erigir el gran templo, y más particularmente porque se inició la tarea en condiciones que parecían ser tan generalmente desfavorables, la empresa es digna de mayor admiración todavía cuando tomamos en cuenta las otras obras de construcción que se estaban llevando a cabo mientras se edificaba el templo. No sólo se comenzaron y terminaron tres templos adicionales durante este período, sino que se edificaron casas de oración en las varias estacas y barrios, así como otras obras de mayor extensión todavía para las asambleas de la Iglesia en general. Los edificios erigidos en la Manzana del Templo en Salt Lake City representan, en y de sí mismos, grandes empresas, cuando se consideran a la luz de las circunstancias que prevalecían en ese tiempo. Entre las construcciones de referencia mencionaremos el Tabernáculo actual, el edificio desplazado mucho ha, conocido como el Tabernáculo Viejo, y el Salón de Asambleas.

Es interesante saber que los primeros cobertizos erigidos para reuniones públicas, dentro de lo que hoy es Salt Lake City, fueron enramadas; y entre éstas la Vieja Enramada se distingue y se conoce por ese nombre. El 31 de julio de 1847, escasamente una semana después de la entrada de los pioneros al valle del Gran Lago Salado, un destacamento del Batallón Mormón,1 que acababa de llegar a la colonia o ciudad, como desde entonces ya era llamada, levantó una enramada de varas y ramas para la comodidad de las asambleas de adoradores. Con el tiempo, ésta fue reemplazada por una obra más amplia del mismo género, de 30 metros por 18.30 de extensión, que llegó a conocerse en la historia local como la Vieja Enramada. Se formó con postes erguidos en intervalos convenientes alrededor de los lados de un cuadrángulo; sobre los extremos de los postes se colocaron varas sostenidas en su lugar con tarugos de madera o sujetas con tiras de cuero sin curtir, y encima de esta armazón amontonaron sauces, plantas perennes, artemisa silvestre y otros arbustos, de lo cual resultó una cubierta que proporcionaba protección parcial del sol, aunque era de poca utilidad cuando había viento o lluvia.

El Tabernáculo Viejo: Esta construcción era conocida al principio como el Tabernáculo, pero desde la erección del edificio actual que lleva ese nombre, la obra anterior ha llegado a conocerse como el Tabernáculo Viejo. Su extensión era de 38.43 metros de largo por 19.52 de ancho, y ocupaba el sitio del actual Salón de Asambleas en el ángulo sudoeste de la Manzana del Templo. Considerado en su día y época, era un edificio grande y presuntuoso, y en cuanto a capacidad, leemos que al tiempo de su dedicación, durante la conferencia de abril de 1852, estuvieron presentes dos mil quinientas personas en una sesión. El techo era arqueado y se sostenía sin columnas. Muchos de los postes y varas que formaban parte de la Vieja Enramada entraron en la construcción del Tabernáculo Viejo.2

El Tabernáculo: El edificio que hoy lleva este nombre era conocido distintivamente como el Tabernáculo Nuevo al tiempo de ser construido. Se comenzó en julio de 1864, y había llegado a tal punto la obra, que se pudo celebrar la conferencia general de octubre de 1867 bajo su techo. Este notable edificio se proyectó y construyó bajo la dirección del presidente Brigham Young. No se le atribuye ninguna fama en cuanto a belleza arquitectónica; la apariencia general es la de un inmenso tazón invertido que descansa sobre columnas. Es en realidad una espaciosa bóveda elíptica, cuyos lados descansan sobre macizos muros y pilastras de arenisca. Las pilastras tienen una anchura o profundidad de 2.74 metros, y 90 centímetros de espesor. Puertas, ventanas y paredes ocupan el espacio entre las pilastras; las puertas se abren hacia afuera para facilitar la salida del edificio. El auditorio tiene una longitud de 76.25 metros y una anchura de 45.75 metros en su centro. El techo interior se eleva 21.35 metros sobre el piso en el centro del salón; y del techo interior al exterior hay una distancia de tres metros. Una amplia galería de nueve metros de ancho se extiende alrededor de las paredes interiores y queda interrumpida únicamente en su extremo oeste, donde cede este espacio al imponente órgano y los asientos reservados para el renombrado coro. A distinción de los métodos usuales de construcción, esta enorme galería no se ciñe a las paredes. En intervalos de entre tres y cuatro metros la galería se sostiene sobre las pilastras de la pared por medio de macizas vigas, pero entre una viga y otra, la galería se aparta de las paredes una distancia de sesenta y seis centímetros, y el espacio abierto está protegido por un alto barandal. Se cree que las sorprendentes propiedades acústicas del edificio se deben en parte a este rasgo de la construcción; en verdad, la gran bóveda es una galería colosal en donde se escucha hasta un susurro, como se han dado cuenta los muchos millares de visitantes que han pasado por el edificio. Cuando se halla vacío, salvo un corto número de personas, si se deja caer un alfiler en el punto focal de la elipse, cerca de uno de los extremos del edificio, se puede escuchar en el punto correspondiente del otro extremo. El auditorio tiene capacidad para sentar cómodamente a casi nueve mil personas, incluyendo la galería; y oprimiéndose un poco, han cabido congregaciones mucho más numerosas.

Hacia el poniente se levantan los estrados o plataformas, incluso los púlpitos, tres en número, que se elevan en filas o gradas y los cuales son para el uso de los oficiales de la Iglesia de diversos grados de autoridad. De ambos lados de las plataformas donde están los púlpitos hay estrados para otros cuerpos del sacerdocio. Detrás de las plataformas y púlpitos se ha dejado espacio para el coro. Dicho espacio se eleva hasta la altura de la galería en ambos lados, y ocupa el sitio directamente enfrente del gran órgano. Es de amplitud suficiente para sentar a trescientos cantores aproximadamente, y se ha dispuesto espacio adicional en las galerías para casi otros tantos.

En el extremo oeste del edificio está situado el gran órgano que, según generalmente se admite, es uno de los mejores instrumentos en su género que jamás se ha fabricado. Al tiempo de su construcción era el órgano más grande en los Estados Unidos, y el segundo o tercero en todo el mundo. Uno de los muchos y sorprendentes rasgos relacionados con el instrumento yace en el hecho de que fue construido por artesanos locales, además de lo cual, la madera, incluso los cañones o tubos y el equipo mecánico, son de material nativo en su totalidad. El órgano ocupa un espacio de diez metros por nueve. El cuerpo de lo que es propiamente el órgano alcanza una altura de 12.20 metros, mientras que las torres que adornan el frente llegan a los 14.64 metros. Contiene ciento diez registros y reguladores y más de 3.600 cañones o tubos que varían en tamaño desde doce milímetros hasta 9.70 metros. Tiene cuatro teclados completos y un sistema de pedales, lo cual equivale a cinco órganos individuales. En cuanto a tamaño y dimensiones, el órgano concuerda con el gran edificio en el cual se encuentra instalado, mientras que en calidad tonal y equipo mecánico posee una excelencia que corresponde con las demás instalaciones de este espléndido auditorio.

El techo embovedado está construido de acuerdo con el principio de un soporte de obra enrejada, y se sostiene a sí mismo en toda su extensión, ya que no hay columnas entre el techo y el piso. El techo es de madera, y al tiempo de su construcción se ensamblaron las vigas y armaduras con tarugos de madera y tiras de cuero sin curtir. Se usaron estos materiales en lugar de clavos por necesidad más bien que por elección, pues se disponía de clavos únicamente cuando llegaban nuevos materiales transportados en carros, y el costo del largo tránsito prohibía su uso. Aunque en la actualidad muchos techos tienen tramos mayores en los grandes edificios del país, la mayoría de las construcciones más modernas son de acero; y dudamos que jamás haya habido una obra más estable en su género, compuesta enteramente de madera.

El Salón de Asambleas: En el ángulo sudoeste de la Manzana del Templo se levanta el Salón de Asambleas, una construcción de buen tamaño, edificada para congregaciones menos numerosas que las que requieren la gran amplitud del Tabernáculo. Durante el verano de 1877 fue necesario remover el Tabernáculo Viejo, en torno del cual se habían acumulado tantos recuerdos placenteros, a fin de ceder el lugar al nuevo edificio. El Salón de Asambleas se comenzó a edificar en el año citado, y aunque se efectuaron reuniones en el edificio todavía incompleto, no fue sino hasta 1882 que se hallaba en condición para ser, dedicado. Mide 36.60 metros por 20.74 de extremo a extremo. Las paredes son de granito de las canteras del desfiladero de Cottonwood.

La planta de servicios generales: Todos los edificios que en la actualidad ocupan la Manzana del Templo, junto con muchos otros en cuadras adyacentes, son abastecidos con vapor, agua caliente y corriente eléctrica para iluminación, calefacción y fuerza, por intermedio de una planta independiente ubicada en medio de la manzana contigua a la del templó. De esta planta salen grandes túneles subterráneos a los varios edificios con los cuales están comunicados: El túnel principal tiene una altura de 1.98 metros por 1.68 de ancho. Por éste pasa toda la tubería para el vapor y el agua, tubos de amonia para el enfriamiento del aire, además de un equipo completo de conductores eléctricos. Los túneles divergentes miden 1.98 metros por 1.22.

Todos los edificios dentro de la Manzana del Templo, incluso el gran templo y sus accesorios, a saber, el Anexo, el conservatorio, la casa del velador o conserje, el Tabernáculo, el Salón de Asambleas y el Departamento de Información, reciben su luz eléctrica, calefacción y fuerza de esta planta, además de vapor y agua caliente. Las oficinas de la Primera Presidencia y el Hotel Utah, a dos calles y medio de dicha planta, también reciben los servicios previamente enumerados.

La extensión total de este sistema subterráneo es de más de cuatrocientos veintisiete metros, y los túneles están construidos de hormigón armado con paredes de quince centímetros de espesor. Por esta breve y parcial descripción, se verá que es amplio y adecuado el equipo de los edificios que ocupan la Manzana del Templo, así como los contiguos.

Notas

1 El Batallón Mormón era un cuerpo de quinientos hombres proporcionados por este pueblo emigrante cuando el gobierno federal se lo pidió para ayudar en la guerra entre los Estados Unidos y México. El Batallón se dio de alta en julio de 1846 y formó parte de las fuerzas al mando del general Stephen F. Kearney. El cuerpo principal del Batallón marchó desde Fort Leavenworth hasta Santa Fe y llegó a la parte sur de California durante enero de 1847. Un destacamento de este cuerpo, integrado por los que se habían incapacitado durante la marcha, pasó el invierno en Pueblo, y fue éste el que llegó al valle de Salt Lake City en julio de 1847, breves días después de la entrada de los pioneros.

2 En el Deseret News de esa época, abril de 1852, aparecen descripciones del Tabernáculo Viejo y una crónica de los acontecimientos consiguientes a su dedicación y apertura al público. Aparecen reimpresiones parciales en Latter-day Saints Millennial Star, tomo XIV, números 22 y 23, del 24 y 31 de julio de 1852. Estos relatos también contienen una sinopsis de las actas de la conferencia general de la Iglesia de ese año, e incluyen la oración dedicatoria.

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