Capítulo 8 Sección B

Cada uno de los cuatro marcos empotrados en las ventanas arqueadas que dan hacia el norte está cubierto con cortinas plegadas de seda, similares a las del Velo en cuanto a material y diseño. Del lado sur hay cuatro pares de puertas de dos hojas que corresponden simétricamente, en cuanto a posición y tamaño, con las ventanas del norte. La entrada al sudoeste, provista de dos puertas, conduce directamente al pasillo superior donde termina la escalera principal previamente descrita. Cada una de las otras tres entradas tiene puertas corredizas y conduce a un compartimiento separado, un poco más elevado que el piso del cuarto grande y reservado para obras ceremoniales especiales que en seguida se describen más particularmente.

El cuarto para sellar a los muertos: El primero de estos tres cuartos pequeños es un cuadrado de aproximadamente 3 metros por 3.96, con un esconce semicircular hacia el sur de 1.52 metros. Del nivel del piso principal se llega a este cuarto por dos escalones. En la pared de dicho esconce hay una vidriera artística de colores, en la que se representa en detalle eficaz e impresionante a Moroni, el profeta resucitado, en el acto de entregar las planchas del Libro de Mormón al joven vidente José Smith. Es un símbolo muy adecuado de la realidad de la comunicación entre los muertos y los vivos, y es para las ordenanzas pertenecientes a dicha relación que esta sala, conocida como el cuarto para sellar a los muertos, está reservada. Ocupa la pared hacia el poniente un espejo grande, y en el centro se levanta un altar ricamente tapizado con terciopelo color de rosa y oro. Las dimensiones de la base del altar son 1.83 metros por 1.07 y tiene una altura de 80 centímetros. Aquí se arrodillan en humilde servicio los vicarios vivientes, representantes de esposos, esposas, padres e hijos ya fallecidos. No hay más muebles que algunas sillas para el élder que está oficiando, y para los testigos y las personas que van a efectuar las ordenanzas en el altar.

El cuarto para sellar a los vivos: El último de los tres cuartos, hacia el este, corresponde en tamaño y forma al que se acaba de describir. Sin embargo, los muebles son de colores más brillantes; el altar y las sillas están entapizados con terciopelo de color carmesí y las paredes son de un matiz bajo. En la pared del este hay un espejo que llega desde el piso hasta el techo. Este es el cuarto para sellar a los vivos. Aquí se solemniza la sagrada ordenanza del matrimonio entre las partes que vienen a hacer sus votos de fidelidad conyugal por tiempo y por la eternidad, y a recibir el sello del sacerdocio eterno sobre su unión. Aquí también se efectúan las ordenanzas de sellar o adoptar a los hijos vivientes a sus padres, cuando éstos no se han casado previamente según el orden de matrimonio celestial.7 Al sur de este cuarto hay una puerta con un montante y secciones laterales de vidrio jaspeado en un diseño floral, puerta que conduce a una sala de recepción dispuesta para acomodar a las personas que esperan la ordenanza de sellar. Esta sala se comunica por medio de un pasaje con un cuarto más pequeño hacia el oeste, otra sala de espera, y ésta a su vez conduce al pasillo superior que se halla a la cabeza de la escalera principal.

El Lugar Santísimo: De las tres piezas pequeñas contiguas al Cuarto Celestial, la que está en el centro, es decir, entre el cuarto para sellar a los vivos y el cuarto para los muertos, es palpablemente la más hermosa de las salas pequeñas dentro de los muros del templo. Sin embargo, su excelencia consiste en una sencillez espléndida más bien que en un lujo suntuoso. Es más alto que los dos cuartos anteriores y se llega a él por una serie adicional de seis escalones dentro de las puertas corredizas. De ambos lados adornan esta corta escalera balaustradas talladas a mano que terminan en dos postes, sobre los cuales se sostienen figuras de bronce que simbolizan la inocencia de la niñez; éstas portan ramos de flores, en cada una de las cuales está contenida una lamparilla eléctrica. En la meseta superior de la escalera se encuentra otro arco debajo del cual hay puertas corredizas; éstas señalan el umbral del cuarto interior o Lugar Santísimo del templo, y corresponden a la cortina o velo interior que escondía de la vista del público los recintos más sagrados del Tabernáculo y del Templo en las dispensaciones anteriores.

El piso es un entarimado de trozos de madera fina de la región, cada uno de ellos de veinticinco milímetros de espesor. La configuración del cuarto es circular, con un diámetro de 5.49 metros; tiene paredes enchapadas y cada sección está separada por columnas talladas que sostienen arcos; el decorado es de color azul y oro. Para hacer marco a la entrada y las chapas se ha usado terciopelo rojo con un borde exterior acabado en oro. Hay cuatro nichos en las paredes, adornados en rojo y oro contra un fondo de color azul marino, dentro de los cuales hay altos floreros con flores. El cuarto prácticamente carece de luz natural, pero lo ilumina brillantemente un candelabro eléctrico grande y ocho conjuntos laterales de luces. El techo es una bóveda en la cual se han empotrado ventanas circulares y semicirculares de vidrio jaspeado; y en su exterior, y consiguientemente arriba del techo, se han colocado lámparas eléctricas cuya luz penetra el cuarto en incontables matices de tenue intensidad.

Del lado sur del cuarto, frente a la entrada y de tamaño correspondiente, se encuentra una vidriera en colores que representa la aparición del Padre Eterno y su Hijo Jesucristo al joven José Smith. El acontecimiento aquí indicado señaló la iniciación de la dispensación del cumplimiento de los tiempos. La escena se desarrolla en una arboleda; los Personajes celestiales, vestidos de blanco, se ven en la actitud de instruir al joven profeta que, arrodillado, mira hacia arriba con los brazos extendidos. Abajo está inscrito el pasaje de las Escrituras que impulsó a José a buscar orientación divina:

Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.

Y abajo:

Este es mi Hijo Amado; escúchalo.

Este cuarto está reservado para las ordenanzas mayores del sacerdocio relacionadas con la exaltación de los vivos así como de los muertos.

El Cuarto Abovedado: No lejos de la meseta del tercer piso de la escalera de granito en la torre del ángulo sudeste, se encuentra la entrada al amplio Cuarto Abovedado, de 11.90 metros por 13.42 de extensión. Al lado sur hay tres ventanas ovaladas, y frente a éstas, al norte, hay semidiscos de vidrio jaspeado que miran hacia el Cuarto Celestial y están colocados en los arcos de dicha sala. En el centro se levanta una amplia bóveda, de 15.56 metros de circunferencia en su base y 2.14 metros de alto, y en la cual se han interpuesto diecisiete ventanas enjoyeladas. Se puede reconocer en el acto como el techo del Lugar Santísimo, previamente descrito como rasgo prominente del segundo piso. En cada una de estas ventanas hay luces eléctricas, y es de éstas de donde proviene la bella iluminación y colorido que alumbran el techo del cuarto. Sobre las paredes cuelgan retratos de las autoridades de la Iglesia; pero en esta sección no se efectúa ninguna ordenanza particular. Tiene una salida hacia la esquina noroeste, la cual conduce a un corredor de 22.88 metros de largo, con una anchura de 2.44 metros en los primeros cuatro metros de su extensión, y 3.05 metros de anchura el resto del curso. Por este corredor se llega a los cuartos que se encuentran de ambos lados.

El Cuarto de los Élderes es la primera pieza del lado sur del corredor, al oeste del Cuarto Abovedado. Mide 9.45 metros por 3.96, y recibe su luz a través de una de las ventanas ovaladas. Tiene como muebles un altar para orar, sillas y una mesa. Los varios quórumes de élderes de las estacas dentro de Salt Lake City reservan el cuarto para concilios y oración, y cada cuerpo tiene el derecho de usarlo en determinadas ocasiones.

La Sala de Concilios de los Doce Apóstoles queda al oeste del cuarto que acabamos de describir, y también del lado sur del corredor. Su extensión es de 8.54 metros por 8.84, y tiene dos ventanas ovaladas del lado sur. Está amueblada con doce sillas de encino tapizadas en cuero, otras sillas para escribientes o secretarios, escritorios, una mesa y un altar. En las paredes se ven los retratos de los apóstoles de los últimos días que aún viven. Se comunica con esta pieza una antesala de 4.27 metros por 6.40.

La Sala de Concilios de los Setenta tiene su entrada casi al fin del corredor, en su extremo poniente. Mide 8.54 metros por 4.27, y tiene una ventana ovalada del lado sur. Esta cámara está reservada para el uso de los Primeros Siete Presidentes de los Setenta, o más propiamente dicho, el Primer Consejo de los Setenta. Está amueblada para su objeto con siete sillas de una misma clase, una silla adicional para el escribiente o secretario, una mesa y un altar para orar.

La Sala de Concilios de la Primera Presidencia y los Doce Apóstoles está situada del lado norte del corredor, y con su antecámara ocupa la mayor parte del espacio de ese lado. La sala principal mide 12.12 metros por 8.50 Ocupa el centro un altar para orar, hecho de madera blanca y tapizado con terciopelo rojo. Doce sillas grandes tapizadas, hechas de encino, están dispuestas en tres de los cuadrantes de un círculo alrededor del altar. Ocupan el otro cuadrante una mesa, tras la cual hay tres sillas de una misma clase para los tres sumos sacerdotes que constituyen la Primera Presidencia de la Iglesia, y otra silla para el patriarca presidente. Estos enseres, con un escritorio, mesa y silla para el secretario, constituyen los muebles esenciales de la sala; todas las piezas adicionales son decorativas. Sobre las paredes se ven varias pinturas de calidad, entre las cuales hay dos cuadros que representan el descenso de la cruz el uno y el sepelio del Cristo crucificado el otro, y algunos más con escenas de la vida del Salvador. Aparte de éstos hay lienzos originales con paisajes de interés histórico de la Iglesia restaurada.

La antecámara mide 4.88 metros por 4.27. Del lado norte se ve una vidriera conmemorativa en colores, que contiene en la sección central una espléndida reproducción del templo terminado, arriba del cual aparece la sagrada inscripción: “Santidad al Señor.” En cada una de las secciones laterales está representado un escudo con un pergamino e inscripciones.8

El Cuarto del Sumo Consejo: Inmediatamente al norte de la antesala contigua a la cámara reservada para la Primera Presidencia y los Doce Apóstoles, se halla un cuarto de 7.62 metros por 4.88, dispuesto para el uso de la presidencia y sumo consejo de cada una de las estacas de Sión comprendidas en este distrito. El uso de este cuarto se determina por regla, y los cuerpos presidentes de cada una de las estacas de Sión pueden disponer de él en determinadas ocasiones, categóricamente para servicios espirituales. Para otros asuntos, las organizaciones de referencia se reúnen en otras partes, no en el templo. El cuarto contiene el número necesario de sillas, una mesa, un escritorio y un altar.

El Salón Principal de Asambleas, que con sus vestuarios y pasillos en los extremos ocupa en su totalidad el cuarto piso, tiene una extensión de 36.60 metros por 24.40, y una altura de 11 metros. A lo largo de ambos lados se extiende una amplia galería que, con excepción del espacio que ocupan los estrados, también abarca los extremos. De ambos lados de este gran auditorio hay un amplio estrado-una plataforma escalonada-una serie múltiple de púlpitos. Los dos son iguales en cuanto a acabado y enseres, de modo que la descripción de uno servirá para los dos.

El estrado se compone de cuatro plataformas, de las cuales la más baja se eleva 30 centímetros sobre el piso, mientras que las otras tres tienen una elevación de 60 centímetros. En cada una de las tres plataformas inferiores hay un banco o diván de 5.49 metros de largo; el de la plataforma superior tiene 2.44 metros de extensión, donde se sientan el presidente y sus dos consejeros. Cada plataforma tiene un púlpito en el centro, con un escritorio más pequeño de diseño correspondiente a los lados. Toda la obra de carpintería de estas plataformas escalonadas fue tallada a mano y es de color blanco y oro.

Cubre la plataforma superior, en ambos lados del salón, un sobrecielo, apoyado por columnas, que lleva la designación del orden del sacerdocio correspondiente a ese extremo. El estrado hacia el poniente lleva la inscripción “Sacerdocio Aarónico”, y el del oriente, “Sacerdocio de Melquisedec”. Se tendrá presente que en la descripción del exterior del templo se dijo que las torres del este son de mayor elevación que las del oeste. Ahora se verá que esta diferencia concuerda con los órdenes graduados del sacerdocio, según están dispuestos en el interior, el mayor hacia el este y el menor hacia el oeste.

A los flancos de los estrados oficiales, a uno y otro extremo de este auditorio, se han dispuesto asientos para los oficiales del sacerdocio que no son llamados para oficiar en forma directa en los servicios del día. La galería y los lados de los estrados están provistos de sillas plegadizas, mientras que los asientos correspondientes al piso principal del auditorio son de construcción reversible, de modo que los presentes pueden mirar hacia la plataforma ocupada por el sacerdocio que estuviere oficiando en esa ocasión.

El gran salón está pintado de blanco y oro. Del techo enchapado penden grandes candelabros eléctricos, y éstos, con las luces de las cornisas, suman en total trescientas cuatro lamparillas eléctricas. Detrás de cada estrado hay cómodos vestidores con entradas por ambos lados. Cada esquina de este imponente auditorio tiene una escalera de caracol que conduce a la galería. Las escaleras son un diseño muy artístico con adornos tallados a mano.

Los pisos superiores: Arriba del salón principal y sus accesorios no hay más cuartos. En el siguiente piso hay una meseta para el ascensor y un pasillo que atraviesa de un lado a otro y comunica las dos torres angulares en los extremos este y oeste del templo, pero es todo. La siguiente meseta se encuentra al nivel del techo exterior del templo, arriba del cual sólo hay pináculos y chapiteles.

Las cuatro escaleras de granito: Cada una de las cuatro torres angulares contiene una escalera de caracol que conduce desde el piso subterráneo hasta el techo, y cuyos escalones son todos de granito sólido. Están sujetos a una columna central de granito de 1.22 metros en diámetro, y cada escalón ha sido empotrado y asegurado para resistir por edades cualquier aflojamiento ordinario causado por el tiempo. Cada una de estas cuatro escaleras angulares tiene ciento setenta y siete escalones, o un total de setecientos ocho entre las cuatro. Cada escalón es de 1.83 metros de extensión con una encajadura de 76 milímetros en cada punta; en su extremo angosto el escalón tiene una anchura de 13 centímetros, y de 50 en el extremo opuesto, además de lo cual cada uno tiene una proyección adicional de tres centímetros. En intervalos convenientes hay amplias mesetas en el largo caracol. Cada escalón completo pesa más de setecientos setenta y tres kilos; de modo que el peso total de granito en las cuatro escaleras pasa de 547.285 kilogramos. En cada piso un pasaje transversal de tres metros de ancho corre de norte a sur y comunica las escaleras de las torres. En el extremo occidental del edificio hay dos espaciosos ascensores, en pozos separados de granito, que van desde el piso subterráneo hasta el techo. Al principio se instalaron aparatos hidráulicos, pero han sido reemplazados con ascensores automáticos eléctricos.

Téngase presente que el templo se ha construido no sólo para Pl tiempo presente. En lo que a construcción concierne, es estable y de la mejor fabricación que se pudo lograr mediante la destreza y la devoción. Su apariencia interior concuerda estrictamente con la estabilidad de las paredes y armoniza con la impresionante apariencia que manifiesta por fuera. En ninguna parte hay evidencia de proyectos hechos a la carrera o ejecución descuidada. Hasta los cuartos del ático y sus enseres-aun cuando raras veces se usan-han sido adecuada y completamente amueblados.

Sin embargo, el templo no ha sido adornado con igual elegancia en todas sus partes. No se ha incurrido en ningún gasto prodigioso ni innecesario para embellecerlo. La intención predominante ha sido buscar lo más apropiado. Hay muchos cuartos de diseño sencillo, amueblados en un estilo llano. Hay otros en los cuales no se ha escatimado esfuerzo ni costo para lograr el elemento de grandeza y sublimidad. En ninguna parte se ven señas de inconclusión; no hay lugar donde haya indicación de adorno excesivo. Se ha proyectado y construido cada cuarto para un propósito particular, y se ha acabado y amueblado correspondientemente. Dentro de éste, el templo más grande de la dispensación actual, no hay mera ostentación, no hay derroche de material, no se ha adornado en exceso. Se proyectó y se edificó el templo de acuerdo con lo que se estimó ser lo más conveniente a La Casa del Señor.

Notas

1 Antes de 1911 el templo se proporcionaba de calefacción y luz utilizando sus propias calderas y dinamos, y durante ese período los generadores eléctricos funcionaban en estos cuartos. En la actualidad el vapor y la electricidad provienen de una planta central ubicada al oeste de la Manzana del Templo. Véase el capítulo IX. 2 Compárese con la “mar de fundición” en el Templo de Salomón, 1 Reyes 7:23, 26; 11 Crónicas 4:3-5. 3 Véase Doctrina y Convenios Sección 128. 4 Doctrina y Convenios 128:13. 5 Véase “Artículos de Fe”, cap. 14, pág. 286. 6 Véase Doctrina y Convenios Sección 116. 7 Véase la página 94. 8 Véase la página 122.

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