Capítulo 8 Sección A

CAPITULO VIII

EL GRAN TEMPLO EN SALT LAKE CITY INTERIOR.

El Anexo: Aun cuando son cuatro las entradas que conducen directamente al interior del templo, usualmente se entra por un edificio separado conocido como el Anexo. En condiciones normales solamente las Autoridades de la Iglesia que efectúan sus reuniones de consejo entran por las puertas exteriores, aunque en raras ocasiones de convocación especial del sacerdocio, muchos pasan por esas puertas.

Se entra en el Anexo al nivel de la calle por un amplio vestíbulo de 5.49 metros por 6.40, con vidrio ondulado por tres de los lados. El piso es de mosaico con un borde de bloques de mármol. Esta antesala cuenta con calefacción de vapor y se usa incidentalmente como guardarropa. En la puerta del Anexo se levantan dos columnas, del mismo material y de diseño correspondiente. En este piso del Anexo hay oficinas bien amuebladas, con escritorios y enseres para la extensa obra rutinaria de registrar y anotar.

La sala principal, sin embargo, es la Sala de Asambleas del anexo que ocupa la parte central del edificio y tiene cupo para trescientas personas. El cuarto o sala se compone de un espacio central de once metros por lado, con esconces semicirculares de un radio de 2.74 metros, en los lados norte y sur. Ocupa el esconce del norte una plataforma de 30 centímetros de elevación, sobre la cual se halla un pequeño atril. En cada una de las cuatro esquinas de la parte principal del cuarto se levanta una imponente columna de diseño corintio; éstas descansan sobre macizos pedestales y se extienden hasta el cielo. Columnas pequeñas de diseño similar apoyan los arcos que separan los esconces y el auditorio principal. Sobre los arcos del extremo norte cuelgan los retratos de la Primera Presidencia viviente, y alrededor de las paredes se han dispuesto los retratos del actual Consejo de los Doce Apóstoles, por orden de antigüedad según su ordenación. Dentro de los esconces se encuentran los retratos de los que han muerto; hacia el norte los miembros anteriores de la Primera Presidencia, y al sur los de los apóstoles fallecidos. Sobre el muro poniente se halla una reproducción en tamaño natural del famoso lienzo de Munkacsy, “Cristo ante Pilato”; dicha copia es obra de Dan Weggeland, uno de los artistas más antiguos de Utah. El techo está formado por la intersección de cuatro arcos, con lo que se produce una construcción de cuatro secciones. En cada uno de los cuatro lunetos hay tres series de vidrieras de colores de diseño sencillo.

Del lado poniente del edificio se encuentra un pequeño refectorio, donde almuerzan al mediodía los registradores y otros oficiales que están de turno durante el día. Por una escalera se baja al piso subterráneo, ocupado por cuartos para almacenamiento y sanitarios para damas y caballeros.

El pasillo del Anexo: El pie de la escalera señala el comienzo de un pasaje semi-subterráneo que corre 27.35 metros hacia el sur hasta la pared del templo. Este pasaje recibe aire y luz natural por medio de seis ventanas en tres grandes cúpulas ventiladoras que sobresalen 1.83 metros del suelo. La iluminación artificial proviene de tres candelabros eléctricos, con doce lamparillas cada uno. Cerca del extremo sur se llega a la entrada de un pasillo lateral que conduce a cuartos con aparatos mecánicos en los cuales se ha instalado un sistema muy eficaz para la aspiración del polvo; éste tiene conexión con todos los cuartos del templo. El pasaje termina al pie de una corta escalera de granito en el centro del muro norte del edificio principal. El último de estos escalones señala el umbral del templo, del cual queda separado del anexo por pesadas puertas.

El pasillo inferior: La entrada del pasaje que viene del Anexo conduce directamente al pasillo inferior del templo.1 Este cruza todo el edificio, de norte a sur, y tiene poco más de 3.66 metros de ancho. El piso está ricamente alfombrado, las paredes elegantemente acabadas, y en su conjunto el pasillo ofrece un imponente contraste con el sumamente sencillo pasaje exterior. Las paredes están adornadas con cuadros grandes, el principal de los cuales es un lienzo de 4.58 metros por 3.96, que representa a José Smith predicando a las tribus indígenas del este. Hacia el extremo norte hay una fuente para beber, hecha de ónice de Utah, una de muchas de este diseño singular distribuidas en todo el edificio.

El baptisterio: Al oeste del pasillo inferior, el baptisterio ocupa el tercio central de todo el piso de ese lado. Allí es donde se encuentra la gran pila bautismal. Esta sección mide 9.76 metros por 13.72 y tiene un piso de mármol blanco. Alrededor de cada pared se extiende un revestimiento de 30 centímetros de alto del mismo material, sobre el cual hay una obra de madera veteada. Los muros son virtualmente una continuación de la puerta de dos hojas, de la cual una parte, de la mitad para abajo, es de madera enchapada, y la otra parte de vidrio jaspeado. Cada una de las entradas es arqueada y sostiene un montante semicircular, con una abertura central ocupada por una figura de metal labrado. Hay seis pares de estas puertas en los lados norte y sur, y dos pares al este y al oeste. Alrededor de las paredes hay veintiséis pilastras estriadas, cada una de las cuales se extiende desde el piso hasta el techo. La única luz natural que el cuarto recibe viene a través de las ventanas exteriores; pero hay abundante luz artificial proporcionada por un candelabro eléctrico de buen tamaño en el centro, así como por numerosas lámparas laterales.

Desde luego, la pila bautismal es el rasgo más prominente del cuarto. Para dar cabida a la pila se excavó un espacio hasta una profundidad de 91 centímetros bajo del nivel del piso. Este pozo, con revestimiento de mármol, es circular; tiene un diámetro de 6.40 metros y lo rodea un barandal ornamental de hierro de 61 centímetros de altura. En esta depresión se yerguen en pie doce bueyes, tamaño natural, de hierro vaciado, con el cuerpo bronceado y cuernos plateados. Los bueyes miran hacia afuera en grupos de tres y sostienen la pesada pila.2 Esta se hizo de hierro vaciado esmaltado de blanco; es de forma elíptica y mide 3 y 1.83 metros en sus ejes más largos y más cortos respectivamente. Tiene una profundidad de 1.22 metros y capacidad para más de 1.514 litros. Se llega a la orilla por una serie de siete escalones sobre ambos extremos, con su barandal y pretil de hierro; y para descender a la pila hay cinco escalones interiores en cada uno de sus extremos. Los medios para reponer y renovar el agua fría o caliente en la pila son adecuados y eficaces, y en todo respecto se ha dado la debida atención a los requisitos sanitarios y de ventilación.

La meseta en el ápice de la escalera, al extremo poniente de la pila, se extiende para formar dos plataformas pequeñas, una de cada lado, cercadas por extensiones del barandal. Del lado sur se halla una mesa pequeña para el uso del registrador, y del lado norte hay asientos para los testigos, cuya presencia es esencial en todo bautismo efectuado en bien de los muertos.3

La colocación del baptisterio en el piso inferior o subterráneo no fue asunto de mera conveniencia. La mayor parte de los bautismos efectuados dentro del templo son en bien de los muertos, y el simbolismo de la colocación de la pila se ha expresado autorizadamente:

Por consiguiente, se instituyó la pila bautismal a semejanza del sepulcro, y se mandó colocar debajo del lugar en que los vivos suelen congregarse, para representar a los vivos y a los muertos.4

Hacia el lado norte del baptisterio está situado un cuarto grande dividido en un número de compartimientos que se usan como vestidores, y en los cuales se efectúan ciertas ordenanzas de unción para los hombres. Del lado sur existe un arreglo similar para las mujeres. En estas ceremonias solamente mujeres administran a mujeres, y hombres a hombres.

El Cuarto Para Instrucciones del piso inferior: Al este del pasillo inferior hay dos cuartos para asambleas. El primero mide más o menos 12.20 metros por 13.72, y su acabado y moblaje son de lo más sencillo. Las paredes están desprovistas de adornos y, exceptuando los seis candelabros eléctricos, lo único que tiene apariencia de ornamentación es una fuente para beber agua al lado sur, hecha de mármol jaspeado y ónice. El cuarto está cómodamente alfombrado, pero con notable sencillez y sin ninguna indicación de colores brillantes. Las sillas son dobladizas, de diseño sencillo, y hay cabida para doscientas cincuenta personas. Este cuarto se usa para fines de instrucción preliminar, y para nuestra conveniencia puede llamársele el Cuarto Para Instrucciones del piso inferior.

El Cuarto del Jardín: Contrastan notablemente el cuarto que acabamos de describir y el que se halla contiguo al sur, al cual se pasa por una entrada en forma de arco con antepuertas pendientes. Aun cuando es más o menos del mismo tamaño que el cuarto ya descrito, y tiene cabida para el mismo número de personas, es de un diseño más elegante en todos sus enseres. El techo y las paredes están adornados con pinturas al óleo que representan nubes y el cielo, con el sol, la luna y estrellas. Sobre las paredes hay paisajes de rara belleza: grutas rústicas y verdes vallezuelos, lagunas y arroyos, cascadas y riachuelos, árboles, enredaderas y flores, insectos, aves y bestias-en una palabra, la tierra hermosa, como lo era antes de la caída. Puede llamársele el Cuarto del Jardín de Edén, porque cada una de sus partes y pertenencias manifiestan dulce contentamiento y bendito reposo. No hay ninguna indicación de disturbios, enemistad u hostilidad; las bestias están en paz y las aves conviven entrañablemente. En el centro de la pared hacia el sur hay un estrado y un altar para orar, al cual se llega por tres escalones. El altar está tapizado con terciopelo y sobre él descansa la Santa Biblia. A los lados del altar hay amplias entradas que conducen directamente a un invernáculo para plantas vivientes.

La escalera principal comienza cerca del extremo sur del pasillo inferior ya descrito. Está provista de un elegante poste de escalera y un macizo barandal, ambos de madera sólida de cerezo. La escalera está integrada por treinta y cinco escalones con tres mesetas, y en su ápice se halla el pasillo superior que corre poco más de trece metros de norte a sur. Un lienzo grande que representa al Cristo resucitado dando instrucciones a los nefitas en el continente occidental ocupa seis metros del espacio de la pared al este de dicho pasillo; y otras pinturas más pequeñas adornan el resto de las paredes.

El Cuarto del Mundo: De la última meseta, antes de llegar al extremo superior de la escalera principal, se desprende hacia el oeste un pasaje lateral de 2.75 metros de ancho y 4.57 de largo. Este contiene una vidriera de ricos colores, en forma elíptica, de poco más de tres metros de altura, que representa la expulsión del Edén. Es de significado especial en el recorrido que se hace del Cuarto del Jardín, en la planta baja, al salón simbólico donde nos conduce este pasaje lateral. Ambos extremos del pasaje terminan en arco, y entre uno y otro el techo se compone de una obra fina de entrepaño. El cuarto es de igual tamaño que los que se encuentran abajo, o sea 13.72 metros por 12.20. Las alfombras son de un bello color castaño y los asientos están dispuestos en la manera acostumbrada. Al extremo poniente se halla un altar tapizado para orar, sobre el cual se encuentran, dispuestas para usarse, las Santas Escrituras. Cerca del altar hay una escalera que conduce a una pequeña sala de espera contigua a la meseta del ascensor.

Las paredes están completamente cubiertas con pinturas escénicas, y el techo representa el cielo y nubes. Las escenas terrenales contrastan notablemente con las del Cuarto del Jardín. Aquí las piedras están quebradas y hendidas; la historia de la tierra es una de irrupción de montañas y movimientos sísmicos. Las bestias se encuentran trabadas en combate mortal, o lanzándose para matar o desgarrando a su presa. Las criaturas más tímidas huyen de sus enemigos rapaces, o medio escondidas tiemblan de miedo en sus madrigueras. Leones combaten, un tigre se yergue soberbio sobre el cuerpo de un venado caído; lobos y zorros hambrientos buscan alimento. Aves de rapiña se hallan en el acto de matar o ser muertos, y en la cumbre de un abrupto precipicio, en el nido de un águila, la madre y su cría esperan la llegada del macho que lleva un cordero entre sus garras. Todos los habitantes del bosque y los animales silvestres del monte viven bajo el peligro siempre presente de la muerte, y es por la muerte que viven. Los árboles se ven retorcidos, nudosos y marchitos; los arbustos penden precariamente de sus raíces en las hendiduras de las rocas; abundan las espinas, abrojos, cactos y hierbas nocivas; y en una sección ruge una tormenta destructiva.

Las escenas simbolizan la condición del mundo bajo la maldición de Dios. No obstante, hay un cierto atractivo innatural en estas escenas y en lo que sugieren. Su mensaje es uno de lucha y contiendas; de victoria y triunfo, o derrota y muerte. El hombre ha sido expulsado del Edén para enfrentarse a la contienda, para luchar con las dificultades, para vivir por su afán y sudor. Esta sala bien podría conocerse como el cuarto del mundo caído, o más brevemente, el Cuarto del Mundo.

El Cuarto Terrestre: En la esquina noroeste de la pieza que acabamos de describir está situada una amplia entrada que conduce a otro cuarto, alto, espacioso y bello. Da la impresión de elegancia y sencillez combinadas. En comparación con el vistoso decorado del Cuarto del Mundo, éste inspira tranquilidad con sus colores delicados y ambiente de comodidad. La alfombra es de terciopelo de color morado claro, adornada con figuras sencillas. Las paredes son de un tono azul pálido, el techo y la obra de carpintería son de color blanco con adornos de oro. Sobre la pared del oeste se halla un espejo grande en un marco de color blanco y oro. Los asientos tapizados armonizan con la alfombra. Del techo enchapado penden tres candelabros eléctricos, grandes pero a la vez sencillos, con lamparillas opalinas. Dos juegos de pantallas cónicas sobrepuestas a lamparillas incandescentes ocupan nichos circulares en el techo, y sobre las pilastras de la pared se han fijado soportes en forma de antorchas para lámparas adicionales. De las paredes cuelgan algunos cuadros en sus marcos, el mayor de los cuales es la pintura original de Girard-José interpreta los sueños del copero y el panadero. Las otras pinturas representan acontecimientos en la vida de Cristo y escenas de las tierras bíblicas.

Hacia el extremo este del cuarto se levanta un altar tapizado, con ejemplares de las Sagradas Escrituras en su lugar. En esta sala se dan instrucciones concernientes a las investiduras y se recalcan los deberes prácticos de una vida religiosa, por lo que se conoce comúnmente como el cuarto superior de instrucciones; pero en vista de su relación con el siguiente cuarto, por conveniencia podemos llamarlo el Cuarto Terrestre. En el extremo del salón, también hacia el este, se llega a una elevación por medio de tres escalones, sobre la cual se extiende un arco de 9.15 metros de extensión. Apoyan este arco cinco columnas entre las cuales pende una antepuerta de seda dividida en cuatro secciones. Este es el Velo del Templo.

El Cuarto Celestial: Del cuarto que acabamos de describir al que ahora vamos a considerar, se pasa a través del Velo. Esta cámara grande y alta, con dimensiones aproximadas de 18.30 metros por 13.72, y de 10.37 metros de altura, ocupa el ángulo noroeste del edificio en este piso. En cuanto a moblaje y acabado, es el más elegante de todos los cuartos grandes dentro del templo. Si el cuarto previamente descrito puede considerarse como tipo del estado terrestre, éste sugiere condiciones más exaltadas aún, y propiamente puede llamársele el Cuarto Celestial. El Velo ocupa todo el extremo poniente. En la pared contraria, ‘o sea la del este, hay dos espejos de 3.96 metros de altura en tres secciones; la parte central de uno y otro tiene una anchura de 1.12 metros, y las secciones laterales 90 centímetros cada una. Alrededor de las paredes hay veintidós columnas dispuestas en pares, con capiteles del orden corintio, y sobre las cuales descansan entablamentos de los que se desprenden diez arcos, cuatro de cada lado y uno en los extremos. Dentro de los esconces formados por estos arcos, y suspendidos de las columnas, se han colocado retratos y bustos de las autoridades de la Iglesia, pasados así como presentes, y lienzos que representan escenas de las tierras bíblicas y acontecimientos de interés en la historia de la Iglesia. Entre ellos se destacan dos obras de Lambourne, el Cerro de Cumora5 y Adam-ondi-Ahman.6 Alrededor del cuarto se han dispuesto con excelente efecto estatuas pequeñas y cuadros selectos que ilustran escenas de la vida de Cristo. El techo interior es de construcción abovedada, combinada con una obra enchapada elegantemente acabada. Las pesadas cornisas y vigas que separan las chapas del techo están ricamente adornadas con ramos de frutas y flores. El color de las paredes es castaño claro, acentuado por el azul pálido de las columnas estriadas y los abundantes adornos de oro. Ocho candelabros eléctricos con pantallas de vidrio exquisitamente acabadas penden del techo, y cada una de las veintidós columnas sostiene un conjunto de luces de diseño correspondiente. Sobre el poste de la escalera al este descansa un ramo de flores formado por lamparillas eléctricas de color, con un soporte artístico en bronce. Cubre el piso una pesada alfombra, y todos los enseres movibles son de un diseño elegante y propio a la vez. Palmas y otras plantas vivientes lucen en simétricas jardineras de la mejor loza. Al este, una escalerilla conduce a una oficina reservada para el presidente del templo.

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