CAPITULO VII
EL GRAN TEMPLO EN SALT LAKE CITY EXTERIOR.
Ante nosotros se levanta el edificio terminado, el resultado visible de cuatro décadas de trabajo devoto, un período señalado al principio por la pobreza y la penuria seguidas de prosperidad y abundancia relativas. Al ver el exterior por primera vez, la impresión que se siente es de grosor combinada con una sensación de estabilidad segura. Un examen más detenido y un conocimiento más íntimo sirven para intensificar esta primera impresión, y al mismo tiempo revelar numerosos detalles de singularidad en cuanto al plan, y de excelencia en cuanto a la construcción. En lo que toca a diseño arquitectónico, es el único en su clase. La originalidad, más bien que la novedad, es lo que caracteriza todo rasgo sobresaliente; y sin embargo, no se destaca cosa alguna que indique un efecto forzado ni intención consciente de apartarse de líneas más convencionales. El templo no es una rareza arquitectónica; al contrario, se acomoda estrictamente a lo más apropiado, así en lo que concierne a ambiente material como a fondo espiritual.
El edificio es de un estilo compuesto, y presenta rasgos tanto de lo gótico como de lo romano. Los peritos en arquitectura lo han descrito como una modificación del estilo gótico redondo, mientras que otros lo han llamado románico, ya que sigue en parte el estilo encastillado tan altamente desarrollado en Inglaterra. Pero aun si fuera acertada esta descripción en cuanto a su exterior, es totalmente inaplicable a su interior. No hay techos góticos de altas bóvedas, ni macizas vigas según el estilo románico; al contrario, el interior más bien se aproxima a la naturaleza del diseño del Renacimiento.1
El Templo se construyó para un fin particular; tenía por objeto un servicio sumamente distinto del de una catedral, tabernáculo, mezquita o sinagoga; y se proyectó y diseñó el edificio para corresponder a su propósito singular. Tal fue y es la razón de su existencia, la explicación de su diseño, la justificación y defensa, a la vez, de su plan.
Como ya se ha indicado, se dieron a conocer los planes del edificio, y una descripción algo detallada se publicó en 1854.2 Un examen cuidadoso de la construcción actual muestra que en todo particular esencial se siguió el plano original del exterior casi sin variación. Los detalles de las agujas, torrecillas y pináculos no se habían determinado cuando se anunció el diseño por primera vez; y en éste, así como en otros particulares, se ha aumentado al plan original, pero sin introducir ninguna alteración esencial.
En su estado actual, el edificio mide 56.88 metros de largo, por 36.14 de ancho, incluso las extensiones de las torres angulares al nivel del suelo, o sea una anchura de 30.19 metros en la parte principal. Las paredes laterales tienen una altura de 51.08 metros; la torre central del oeste se eleva 62.22 metros y la torre correspondiente al este sube 1.83 metros más. La superficie total que cubre el edificio es de 2.032 metros cuadrados.
Las paredes se apoyan sobre un amplio fundamento que se extiende 4.88 metros debajo de la tierra, tiene una anchura de 4.88 metros en la base y va disminuyendo hasta alcanzar sólo 2.74 metros en su ápice. Desde el nivel del suelo hasta las piedras redondas que coronan las agujas, las paredes son de granito, cada piedra labrada con precisión en cuanto a tamaño y diseño, y colocada con igual cuidado tanto por fuera como por dentro. Las ventanas, tanto las arqueadas como las ovaladas, cada una de las cuales está empotrada en los muros de granito, tienen marcos de oolito. En todo el primer piso las paredes tienen un espesor de 2.44 metros; en la parte superior se reduce gradualmente hasta un mínimo de 1.83 metros. Las pilastras uniformemente sobrepujan por 30 centímetros el espesor de las paredes.
El edificio está integrado por tres torres en cada extremo, este y oeste, entre las cuales se extiende la construcción principal, y sugiere, a quien la observa de lejos, una espaciosa nave intermedia. En lo que al plano respecta, el templo posee una simetría notable, dado que cada uno de los ejes centrales es un eje simétrico. La mitad que da al oeste es una repetición de la del este, y la mitad hacia el sur duplica la del norte. Las líneas que pasan de norte a sur por el centro de las tres torres en ambos extremos también son líneas simétricas, y dividen las torres en partes correspondientes.
La repetición de las partes también se manifiesta en la sección vertical. De manera que sobre la primera hilada ornamental, es decir, inmediatamente arriba del piso subterráneo o primer piso, queda el segundo piso, indicado exteriormente por una serie de altas ventanas arqueadas entre las pilastras; sobre éstas sigue un curso de ventanas elípticas u ovaladas. La hilada ornamental sobre estas aberturas ovaladas señala el centro de la construcción, según se ve en la sección vertical de la estructura principal. La mitad superior, hasta el nivel del cornisamento, es en general una repetición de la inferior. El techo tiene tan poca inclinación, que es prácticamente plano, pues hay una elevación de únicamente 2.44 metros de los costados al centro. Entre las torres de los extremos, es decir en la parte principal del edificio, las paredes tienen nueve pilastras tanto del lado norte como del sur. Cada una de ellas se eleva sobre los parapetos y almenas, y la remata un bloque de granito de 1.06 metros de lado en la base, y 76 centímetros de alto. Ocho de estas piedras de remate sobre las pilastras, cuatro de cada lado, están abiertas, y sirven de salida o escape a los pozos de ventilación que llegan hasta el piso subterráneo.
Las secciones superiores de las torres, con sus agujas y pináculos, se elevan sobre el nivel del techo. Ocupan las esquinas de las torres, unas torrecillas octagonales, cada cual rematada por un monolito piramidal de 1.83 metros de alto y con un diámetro de 91 centímetros en la base; el ápice de esta pirámide ha sido labrada en forma de un ramo de acanto. Las piedras labradas que forman las agujas tienen un espesor de 61 centímetros; las piedras de remate de las cuatro torres de los ángulos tienen un diámetro de 91 centímetros, mientras que las de las dos torres centrales miden 1.28 metros.
El ápice esférico de la torre central del este, que es la piedra más alta del edificio y consiguientemente, el propio coronamiento, apoya una estatua, cuyo extremo señala el punto de mayor elevación en todo el edificio. Esta figura, de 3.81 metros de altura, representa a un hombre en calidad de heraldo o mensajero, sonando una trompeta. En cuanto a postura y proporción, la figura posee gracia y finura, pero al mismo tiempo es viril y fuerte; el ropaje es sencillo y deja al descubierto únicamente los pies, los brazos, cuello y cabeza. Alrededor de la cabeza hay un anillo delgado que sirve de apoyo a lámparas incandescentes de gran potencia. La estatua está hecha de cobre batido con una gruesa capa de oro, y es obra de C. E. Dallin, oriundo de Utah, que hoy goza de fama más que nacional como escultor. La figura tiene por objeto representar a Moroni, profeta nefita, que murió como por el año 421 de nuestra era, y el cual, como ser resucitado, vino al joven profeta José Smith en 1823 y le comunicó el mensaje del evangelio restaurado, de acuerdo con la predicción del antiguo vidente:
Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo, diciendo a gran voz: Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas.3
Como ya se dijo en relación con las ceremonias de la colocación del coronamiento, el 6 de abril de 1892, la base sobre la cual descansa la estatua es una de las piedras depositarias del templo.4 Hay otra que debemos mencionar. Esta se encuentra en el ángulo sudeste del edificio, inmediatamente debajo del primer curso de granito. Es un bloque de cuarcita, de 91 centímetros de extensión por 70 de anchura y profundidad. Un hueco de 30 centímetros por lado en sección vertical contiene impresos, periódicos y registros manuscritos que se colocaron allí al tiempo en que se puso la primera hilada de granito. Una losa de cuarcita tapa el hueco, colocada en su lugar con cemento, con las precauciones necesarias para que no entre la humedad.
Hay en las paredes varios cursos de piedras con diseño y significado emblemáticos, tales como las que representan la tierra, luna, sol y estrellas, además de las cuales hay piedras con representaciones de nubes y otras con inscripciones.
Las piedras que representan la tierra son treinta y cuatro en número, once de cada lado y seis en cada extremo del edificio. Están colocadas en el curso de las basas, o sea la primera hilada de granito, a 70 centímetros sobre el nivel del suelo. En cada pilastra hay una de estas piedras, exceptuando las que se encuentran donde las torres forman parte del edificio principal. Estas piedras alusivas a la tierra constituyen los bloques cúbicos de mayor volumen en todo el edificio; cada una de ellas mide 1.67 metros de alto por 1.37 de ancho, con un espesor de 50 centímetros y un peso de poco menos de tres toneladas y medio. Se ha labrado cada uno de estos macizos bloques de tal forma, que muestra parte de la superficie de una esfera. El corte tiene un diámetro de más de 90 centímetros.
En un lugar prominente de las pilastras, inmediatamente debajo de la segunda hilada ornamental, se ven unos bloques labrados que representan la luna en sus varias fases, y se conocen como las piedras de la luna; de manera que se hallan al mismo nivel del ápice de la primera serie de ventanas ovaladas, que corresponde al techo del entrepiso. Hay cincuenta de estas piedras que representan la luna, cada cual de 1.40 metros de alto, 1.06 ‘de ancho y 30 centímetros de espesor.
Las piedras de las estrellas son numerosas, y cada una lleva en relieve la figura de una estrella de cinco puntos. En la torre central del este, inmediatamente debajo de las almenas, hay dieciséis de estas piedras, cuatro de cada lado; y en cada una de las torres angulares del este hay otras doce, o sea un total de cuarenta únicamente en estas torres. Las piedras claves de los arcos sobre las entradas y sobre las ventanas son de esta clase, y en cada una aparece una sola estrella.
Sobre la superficie de la torre central que da al poniente vemos otra clase de piedras con estrellas. Aquí, sobre la ventana más alta se ven las siete estrellas de la constelación boreal, la Ursa u Osa Mayor, también conocida como el Carro, las cuales se extienden hasta la base de las almenas. Se ha colocado el grupo en tal manera que las dos estrellas indicadoras de la constelación se hallan prácticamente en línea recta con la estrella polar.
Las piedras con nubes, de las cuales hay dos, se ven en la parte superior de la torre central del este, inmediatamente debajo del coronamiento de las pilastras principales. Representan un conjunto de nubes tipo cúmulo, a través del cual empiezan a brillar los rayos del sol. La superficie esculpida mide 1.52 metros por 1.06.
Se ha hecho referencia a las piedras con inscripciones que forman parte de los muros exteriores. La piedra principal de este género se ve en la torre central del este, arriba de las ventanas, y corresponde en posición a la constelación de estrellas sobre la torre central que da al poniente. La inscripción principal, que ocupa una superficie de poco más de 6.10 metros por 1.83, se compone de letras profundamente cinceladas y revestidas de oro.5 En los arcos sobre las ventanas grandes de las torres centrales aparecen inscripciones con la misma leyenda en ambos extremos del edificio.6 La piedra que forma la clave del arco de la ventana inferior lleva esta frase sobre un pergamino esculpido: “Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso.”7
Inmediatamente debajo de esta inscripción, en el arco de la ventana inferior de la torre central aparece en relieve el emblema de las manos entrelazadas, símbolo del vínculo de fraternidad y el libre ofrecimiento de la mano derecha de la hermandad. En las piedras correspondientes sobre las ventanas superiores, en cada una de las torres centrales se ve el emblema tallado del Ojo Omnividente. Permiten el paso al templo directamente del exterior cuatro entradas grandes, dos en cada extremo, cada una de las cuales ocupa un atrio entre la torre central y la torre angular contigua. Las cuatro entradas son de construcción igual. Se llega al atrio por dieciséis escalones, el primero de los cuales mide aproximadamente 4.88 metros de largo, el escalón superior 2.74 metros y los intermedios aproximadamente 3 metros. Sobre la última losa de granito descansa el umbral de bronce fundido. Cada entrada mide 2.44 metros de ancho y alcanza una altura de 5.03 metros en su punto máximo; y se cierra con puertas de dos hojas con montantes en forma de arco. Las puertas son de 3.66 metros de alto, y cada hoja mide 1.22 de ancho. El tablón inferior de cada puerta es de encino, mientras que los del centro y los de arriba son de vidrio biselado, protegido por rejas de bronce de hermoso diseño, con un medallón en forma de colmena en el centro. Toda la cerrajería es de bronce fundido y de diseño especial. El picaporte lleva en relieve la colmena, encima de la cual las palabras “Santidad a Jehová” describen una curva. El escudo presenta en relieve las manos entrelazadas dentro de una guirnalda de ramas de olivo, un arco con su clave y los años “1853-1893″, fechas en que se comenzó y terminó el gran edificio.
A un lado de cada una de las entradas, a los flancos de la torre central, hay un nicho abovedado en el granito, de amplitud suficiente para acomodar una estatua de tamaño poco mayor que natural.8
Tal es el gran templo visto desde afuera. Aun al que lo observa a la ligera, la maciza construcción da la impresión de permanencia y la incorporación de lo que es estable y perdurable. Es una masa aislada de los collados eternos, y hasta donde la obra del hombre puede lograrlo, sugiere duración.
Notas
1 Joseph D. C. Young, arquitecto encargado durante la última parte de la construcción, escribió lo siguiente en respuesta a la pregunta del autor en enero de 1912: “Una y otra vez se han hecho preguntas en cuanto al estilo de arquitectura empleado en el gran templo. Algunos arquitectos prominentes lo han clasificado como gótico redondo; otros han dicho que es prácticamente imposible de clasificar, en vista de que es `todo material y no del todo diseño’. En mi opinión, podría llamársele románico modificado por el estilo encastillado.” 2 Véanselas páginas 129-133. 3 Apocalipsis 14:6, 7. 4 Véase la página 137. 5 Véanse las páginas 122, 123. 6 Véase Apocalipsis 1:8, 11; 21:6; 22:13. 7 Apocalipsis 1:8. 8 Por varios años ocuparon los nichos del extremo este del templo las figuras de bronce de José Smith el profeta y Hyrum Smith el patriarca. Las estatuas ahora ocupan un sitio descubierto dentro de la Manzana del Templo.






