Capítulo 4 Sección B

Grados de gloria. Las enseñanzas de Cristo indican que los privilegios y glorias del cielo están graduados para corresponder a las diversas capacidades de los bienaventurados. A sus apóstoles expresó: “En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.”12 Esta declaración es reforzada por la del apóstol Pablo, quien en estos términos habla de las glorias graduadas de la resurrección:

Y hay cuerpos celestiales, y cuerpos terrenales; pero una es la gloria de los celestiales, y otra la de los terrenales.

Una es la gloria del sol, otra la gloria de la luna, y otra la gloria de las estrellas, pues una estrella es diferente de otra en gloria.

Así también es la resurrección de los muertos.13

En la dispensación actual se ha impartido un conocimiento más completo de este tema. Una revelación dada en 183214 nos hace saber lo siguiente: Se han establecido tres grandes reinos o grados de gloria para ser la futura morada de la raza humana; y son conocidos como el Celestial, el Terrestre y Telestial. Muy distante del último y más pequeño de éstos, queda el estado de castigo eterno preparado para los hijos de perdición.

La Gloria Celestial se ha dispuesto para aquellos que merecen los honores más altos del cielo. En la revelación ya mencionada leemos que éstos:

Son los que recibieron el testimonio de Jesús, y creyeron en su nombre y fueron bautizados según la manera de su sepultura, siendo sepultados en el agua en su nombre; y esto de acuerdo con el mandamiento que él ha dado, de que por guardar los mandamientos pudiesen ser lavados y limpiados de todos sus pecados, y recibir el Espíritu Santo por la imposición de las manos del que es ordenado y sellado para ejercer este poder. Son quienes vencen por la fe, y son sellados por el Santo Espíritu de la promesa, que el Padre derrama sobre todos los que son justos y fieles. Son la Iglesia del Primogénito. Son aquellos en cuyas manos el Padre ha entregado todas las cosas; son sacerdotes y reyes que han recibido de su plenitud y de su gloria; y son sacerdotes del Altísimo, según el orden de Melquisedec, que fue según el orden de Enoc, que fue según el orden del Hijo Unigénito. De modo que, como está escrito, son dioses, sí, los hijos de Dios. Por consiguiente, todas las cosas son suyas, sea vida o muerte, o cosas presentes o por venir, todas son suyas, y ellos son de Cristo y Cristo es de Dios .. Estos morarán en la presencia de Dios y de su Cristo para siempre jamás. Estos son los que él traerá consigo cuando venga en las nubes del cielo para reinar en la tierra sobre su pueblo. Son los que tendrán parte en la primera resurrección. Son quienes saldrán en la resurrección de los justos… Son hombres justos hechos perfectos mediante Jesús, el mediador del nuevo convenio, que obró esta perfecta expiación derramando su propia sangre. Son aquellos cuyos cuerpos son celestiales, cuya gloria es la del sol, sí, la gloria de Dios, el más alto de todos, de cuya gloria está escrito que el sol del firmamento es el tipo.15

La Gloria Terrestre.-Muchos, cuyas obras no merecen el galardón mayor, recibirán este grado menor. Leemos que:

Estos son los de lo terrestre, cuya gloria se distingue de la gloria de los de la Iglesia del Primogénito que han recibido de la plenitud del Padre, así como la gloria de la luna es diferente de la del sol en el firmamento. He aquí, éstos son los que murieron sin ley; y también los que son los espíritus encerrados en prisión, a quienes el Hijo visitó y predicó el evangelio, para que pudieran ser juzgados según los hombres en la carne; quienes no recibieron el testimonio de Jesús en la carne, mas después lo recibieron. Son los hombres honorables de la tierra, que fueron cegados por las artimañas de los hombres. Estos son los que reciben de su gloria, mas no de su plenitud; que reciben de la presencia del Hijo, mas no de la plenitud del Padre. Por consiguiente, son cuerpos terrestres y no son cuerpos celestiales, y difieren en gloria como la luna difiere del sol. Estos son aquellos que no son valientes en el testimonio de Jesús; así que, no obtienen la corona en el reino de nuestro Dios.16

La Gloria Telestial.-La revelación sigue diciendo:

Y además, vimos la gloria de lo telestial, la gloria de lo menor, así como la gloria de las estrellas difiere de la gloria de la luna en el firmamento. Estos son los que no recibieron el evangelio de Cristo ni el testimonio de Jesús. Son los que no niegan al Espíritu Santo; los que son arrojados al infierno. Estos son los que no serán redimidos del diablo sino hasta la última resurrección, hasta que el Señor, Cristo el Cordero, haya cumplido su obra.17

Se nos informa, además, que los habitantes de este reino van a estar separados ellos mismos en grados, ya que comprenden los indoctos de entre las diversas sectas y divisiones contendientes de los hombres, y pecadores de muchas clases, cuyas ofensas no son de perdición total:

Porque como una estrella es diferente de otra en gloria, así difieren uno y otro en gloria en el mundo telestial; porque éstos son los que dicen ser de Pablo, y de Apolos, y de Cefas; son los que declaran ser unos de uno y otros de otro: unos de Cristo y otros de Juan, algunos de Moisés y otros de Elías, unos de Esaías y otros de Isaías y otros de Enoc; mas no recibieron el evangelio ni el testimonio de Jesús, ni a los profetas ni el convenio sempiterno.18

Los tres reinos de glorias tan diversas están organizados de acuerdo con un plan ordenado de graduación. Hemos visto que el reino telestial comprende varias sub divisiones; igual cosa sucede, según nos es dicho, en el celestial;19 y concluímos, por analogía, que una condición similar existe en el terrestre. De manera que se ha dispuesto una infinidad de glorias graduadas para los innumerables grados de mérito entre los del género humano. El reino celestial es supremamente honrado por el ministerio personal del Padre y del Hijo; el reino terrestre es administrado por conducto del mayor, sin una plenitud de gloria; y el telestial es gobernado por medio de las ministraciones del terrestre, por medio de “ángeles que son designados para ministrar por ellos”.20

La exaltación en el reino de Dios da a entender que se lograrán los órdenes graduados del santo sacerdocio, y con los cuales se relacionan estrechamente las ceremonias de la investidura.

La investidura del templo, cual se administra en los templos modernos, comprende instrucciones relacionadas con el significado y sucesión de dispensaciones pasadas, y la importancia de la presente como la época mayor y más sublime en la historia humana. Este curso de instrucción incluye un relato de los acontecimientos más prominentes del período de la creación, la condición de nuestros primeros padres en el Jardín de Edén, su desobediencia y consiguiente expulsión de esa morada bendita, su condición en el mundo triste y solitario cuando se vieron obligados a vivir de su trabajo y sudor, el plan de redención mediante el cual se puede expiar la gran transgresión, el período de la gran apostasía, la restauración del evangelio con todos sus antiguos poderes y privilegios, la condición absoluta e indispensable de pureza personal y devoción a la rectitud en la vida actual y un cumplimiento estricto de los requisitos del evangelio.

Como más adelante se indicará, los templos erigidos por los Santos de los Últimos Días se han dispuesto para comunicar estas instrucciones en cuartos separados, cada uno de los cuales está reservado para una parte particular del curso; y mediante este arreglo es posible instruir a varios grupos al mismo tiempo.

Las ordenanzas de la investidura comprenden ciertas obligaciones por parte del individuo, tales como el convenio y la promesa de observar la ley de absoluta virtud y castidad, ser caritativo, benevolente, tolerante y puro; consagrar su talento y medios a la propagación de la verdad y el ennoblecimiento de la raza humana; mantener su devoción a la causa de la verdad, y procurar en toda forma contribuir a la gran preparación, a fin de que la tierra quede lista para recibir a su Rey, el Señor Jesucristo. Con la aceptación de cada convenio y la asunción de cada obligación, se pronuncia una bendición prometida, basada en la fiel observancia de las condiciones expuestas.

No hay ni una jota ni tilde de los ritos del templo que no sea ennoblecedor y santificante. En todo detalle, la ceremonia de la investidura contribuye a los convenios de una vida moral, la consagración de la persona a ideales nobles, su devoción a la verdad, patriotismo a su país y fidelidad a Dios. Las bendiciones de la Casa del Señor no se limitan a ninguna clase privilegiada; todo miembro de la Iglesia puede ser admitido al templo, con el derecho de participar en sus ordenanzas, si se presenta debidamente acreditado, en lo que a una vida y comportamiento dignos concierne.

Una Respuesta a Capítulo 4 Sección B

  1. marlon dimaren dijo:

    whooo este es mi templo favorito me gustariser mi mision ayn sandiego y visitar ese templo whoo enserio el senor jesucristo se lo merese todo

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