Capítulo 11 Conclusión

CAPITULO XI

CONCLUSIÓN.

Como se expuso en las páginas anteriores, la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días proclama la necesidad, en la época actual, de templos construidos y dedicados al servicio del Altísimo; afirma que se ha impuesto a la Iglesia la comisión de edificar y conservar estos santuarios, y administrar en ellos las ordenanzas salvadoras y exaltadoras del evangelio en bien de los vivos así como de los muertos.

Esta obra ha logrado ya una magnitud impresionante y sorprendente al mismo tiempo. Llegan ya a muchos millones las ordenanzas de bautismos y confirmación consiguiente, ordenaciones en el sacerdocio y ceremonias de sellar, tanto la relación de esposo y esposa como la de padres e hijos, que se han solemnizado en los templos de la dispensación actual; y un celo y devoción incansables caracterizan la continuación de la obra.

El evangelio de Jesucristo es dado para la salvación del género humano; sus requisitos se aplican en igual manera a los vivos que gozan del bendito privilegio de escuchar sus buenas nuevas mientras están en la carne, como a los muertos que pueden aceptar la verdad en el mundo de los espíritus. El genio del evangelio es un altruismo ilimitado; su poder para salvar trasciende las puertas de la muerte. En vista de que la obra vicaria por los muertos sólo se puede llevar a efecto en santuarios especialmente dedicados para este fin, siempre habrá la necesidad continua de templos mientras haya almas que esperan este ministerio.

La edad presente es de la mayor importancia en toda la historia, ya que abarca la fructificación de lo pasado y la semilla viviente de un futuro todavía mayor. La presente es la dispensación de cumplimiento, de la cual las dispensaciones de siglos pasados sólo han sido preliminares y preparatorias. La obra salvadora y santificadora relacionada con los templos modernos sobrepuja la de los templos de épocas anteriores, como la luz del día en su fulgor excede el vislumbre de la aurora.

La autoridad para administrar en los Templos de Salomón, Zorobabel y Herodes, fue la del Sacerdocio Menor o Aarónico; porque el Sacerdocio Mayor o de Melquisedec, llamado también el Santo Sacerdocio según el Orden del Hijo de Dios, fue retirado de Israel con Moisés. Los templos de la época presente se administran bajo la autoridad mayor. La importancia de la distinción entre estos dos órdenes del sacerdocio puede justificar una consideración adicional del asunto en esta parte. En su epístola a los Hebreos, el apóstol Pablo aclara que los dos son esencialmente separados y distintos:

Si, pues, la perfección fuera por el sacerdocio levítico (porque bajo él recibió el pueblo la ley), ¿qué necesidad habría aún de que se levantase otro sacerdote, según el orden del Melquisedec, y que no fuese llamado según el orden de Aarón?

Porque cambiado el sacerdocio, necesario es que haya también cambio de ley.1

El apóstol recalca la superioridad del sacerdocio, al cual se dio el nombre de Melquisedec, afirmando que Jesucristo era un sumo sacerdote en ese alto orden.2 A su vez, los patriarcas, desde Adán hasta Moisés, poseyeron y ejercieron este sacerdocio. Aarón fue ordenado sacerdote, así como sus hijos; pero se muestra ampliamente que Moisés poseía una autoridad superior.3 Después de la muerte de Aarón, su hijo Eleazar ejerció la autoridad de sumo sacerdote del Sacerdocio Menor; y aun Josué tuvo que pedirle consejo e instrucciones.4

Desde el ministerio de Moisés hasta el de Jesucristo, únicamente el Sacerdocio Menor funcionó en la tierra, exceptuando solamente los casos en que especialmente se delegó una autoridad de orden mayor, como se manifiesta en el ministerio de ciertos profetas escogidos, Isaías, Jeremías, Ezequiel y otros. Es evidente que estos profetas, videntes y reveladores fueron comisionados individual y especialmente; pero parece que no tuvieron la autoridad para llamar y ordenar sucesores, porque en su época no existió en la tierra el sacerdocio mayor en forma organizada con sus quórumes debidamente administrados. No sucedió otro tanto con el Sacerdocio Aarónico o Levítico, sin embargo, porque las clases o quórumes de ese orden continuaron hasta el tiempo de Cristo. El último que poseyó y ejerció la autoridad del Sacerdocio Aarónico bajo la dispensación antigua o mosaica fue Juan el Bautista, a quien se comisionó en forma particular. El asunto se expone en una revelación moderna:

Moisés claramente enseñó esto a los hijos de Israel en el desierto, y procuró diligentemente santificar a su pueblo, a fin de que pudieran ver la faz de Dios; mas endurecieron sus corazones, y no pudieron aguantar su presencia; por tanto, el Señor en su ira, porque su ira se había encendido en contra de ellos, juró que mientras estuviesen en el desierto no entrarían en su reposo, el cual es la plenitud de su gloria.

Por consiguiente, tomó a Moisés de entre ellos y el santo sacerdocio también; y continuó el sacerdocio menor, que tiene la llave del ministerio de ángeles y del evangelio preparatorio, el cual es el evangelio de arrepentimiento y de bautismo y la remisión de pecados y la ley de los mandamientos carnales, que el Señor en su ira causó que continuaran con la casa de Aarón entre los hijos de Israel hasta Juan, a quien Dios levantó, que fue lleno del Espíritu Santo desde el vientre de su madre; porque se bautizó mientras estaba aún en su niñez, y cuando tenía ocho días de edad el ángel de Dios lo ordenó a este poder, para derribar el reino de los judíos y enderezar las vías del Señor, ante la faz de su pueblo, a fin de prepararlos para la venida del Señor, en cuya mano se halla todo poder .5

El Sacerdocio Mayor o de Melquisedec se restauró por medio del ministerio personal de Jesucristo, y permaneció con sus apóstoles y en la Iglesia bajo su administración, pero se perdió nuevamente a medida que iba progresando la gran apostasía.

En la época actual se ha restaurado el santo sacerdocio en su plenitud; no sólo las funciones menores de diácono, maestro y presbítero, que constituyen los llamamientos distintivos del orden aarónico que incluye el levítico, sino también la autoridad mayor, la de élder, de setenta, de patriarca, apóstol y sumo sacerdotes.6

Los templos actuales se mantienen, y en ellos se administran las correspondientes ordenanzas particulares bajo la autoridad del Sacerdocio Mayor o sea el de Melquisedec, la mayor y más elevada comisión jamás conferida al hombre. La divina predicción declarada por Malaquías se está cumpliendo rápidamente. Elías el profeta fue enviado a la tierra y entregó a la Iglesia ese poder y autoridad mediante los cuales se inauguró la obra vicaria en bien de los muertos. Por intermedio de su ministerio el corazón de los padres está volviéndose hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, y esto como preparación para el próximo advenimiento de nuestro Señor, el Cristo.7

Notas 1 Hebreos 7:11, 12. 2 Véase Hebreos 5:6, 10; 6:20; compárese con Salmos 110:4; véase también Génesis 14:19. 3 Considérese la reprensión dada por el Señor a Aarón y María, Números 12:1-8. 4 Véase Números 27:18-23. 5 Doctrina y Convenios 84:23-28; léanse los versículos anteriores 14-22. 6 El Sacerdocio Aarónico toma su nombre de Aarón, quien fue dado a Moisés por boca para obrar bajo su dirección en el cumplimiento de los fines de Dios respecto de Israel (Éxodo 4:14-16). Por esta razón a veces se llama el Sacerdocio Menor; pero aunque menor, no es ni pequeño ni insignificante. Mientras Israel viajaba por el desierto, Aarón y sus hijos fueron llamados por profecía y apartados para los deberes del oficio de sacerdote. (Éxodo 28:1) Más tarde el Señor escogió a la tribu de Leví para ayudar a Aarón en las funciones sacerdotales, y fueron los deberes especiales de los levitas guardar los utensilios y encargarse del servicio del tabernáculo. Los levitas iban a reemplazar a los primogénitos de todas las tribus, a quienes el Señor había apartado para su servicio desde la ocasión de la última y terrible plaga en Egipto, cuando murió el primogénito de todas las casas de los egipcios, mientras que el hijo mayor de cada familia israelita fue santificado y preservado. (Números 3:12, 13; 39:44-45, 50, 51) Esta comisión dada a los levitas a veces es llamada el Sacerdocio Levítico. (Hebreos 7:11) Debe considerarse como dependencia del Sacerdocio de Aarón, y no comprende los poderes mayores del sacerdocio. El Sacerdocio Aarónico, cual ha sido restaurado a la tierra en esta dispensación, incluye el orden levítico. (Doctrina y Convenios 107:1) Este sacerdocio posee las llaves del ministerio de ángeles y la autoridad para oficiar en las ordenanzas exteriores, la letra del evangelio. (Doctrina y Convenios 107:20) Comprende los oficios de diácono, maestro y presbítero, y el obispado tiene las llaves de su presidencia. El mayor, o sea el Sacerdocio de Melquisedec tomó el nombre del rey de Salem un gran sumo sacerdote de Dios. (Génesis 14:18; Hebreos 7:1-17) Antes de la época de dicho rey se llamaba `el Santo Sacerdocio según el orden del Hijo de Dios; mas por respeto o reverencia al nombre del Ser Supremo, para evitar la tan frecuente repetición de su nombre, la iglesia en los días antiguos dio a ese sacerdocio el nombre de Melquisedec’. (Doctrina y Convenios 107:2-4) Este sacerdocio tiene el derecho de presidir todos los llamamientos de la Iglesia; sus funciones especiales consisten en la administración de cosas espirituales, ya que comprende las llaves de todas las bendiciones espirituales de la Iglesia, el derecho de `ver manifestados los cielos, comunicarse con la asamblea general y la iglesia del Primogénito y gozar de la comunión y la presencia de Dios el Padre y Jesús, el mediador del nuevo convenio’. (Doctrina y Convenios 107:8, 18, 19) Los oficios especiales del Sacerdocio de Melquisedec son: Apóstol, patriarca o evangelista, sumo sacerdote, setenta y élder o anciano.-”Artículos de Fe” por el autor, capítulo XI. 7 Véase Malaquías 4:5, 6; también las páginas 73-76 de este libro.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>