Capítulo 10 Sección B

EL TEMPLO DE LOGAN.

No bien se terminó el Templo de Saint George y se iniciaron las ordenanzas sagradas para las cuales se había edificado, cuando los Santos de los Últimos Días dieron principio a otra Casa del Señor, esta vez en Logan, en la sección norte de lo que por mucho tiempo fue el Territorio, hoy Estado, de Utah. El Templo de Saint George fue dedicado el 6 de abril de 1877, y el 19 de septiembre de ese mismo año se dio principio al Templo de Logan.

La ciudad de Logan es la cabecera del condado de Cache y centro de distribución del rico y hermoso valle de Cache, el cual se ha ganado la característica distintiva de ser el granero de Utah. Logan está situada a ciento cinco kilómetros de Salt Lake City, en línea recta, y ciento sesenta y tres siguiendo la vía del ferrocarril; de manera que, los templos de Saint George y Logan se encuentran a una distancia de quinientos treinta y siete kilómetros el uno del otro en línea recta. Logan ocupa un lugar prominente en el valle en virtud de su sitio predominante; ocupa la delta y el terraplén contiguo formados por el río montañoso que salía del desfiladero para desembocar en el antiguo lago de Bonneville, y ofrece una vista de todo el valle con su majestuoso muro montañoso al fondo. El templo ocupa un sitio prominente en la ciudad, ya que está ubicado en uno de los terraplenes o partes más elevadas, conocida localmente como el Alto, y se puede ver desde prácticamente cualquier punto del gran valle. Los terrenos comprenden una manzana completa de 3.24 hectáreas, y el templo ocupa el ángulo nordeste de dicha manzana.

El sitio para el Templo de Logan se dedicó el 17 de mayo de 1877 bajo la dirección de la Presidencia de la Iglesia y el Consejo de los Doce Apóstoles. Asistieron todos los miembros de la Primera Presidencia, integrada por el presidente Brigham Young y sus consejeros, John W. Young y Daniel H. Wells; también John Taylor, presidente del Consejo de los Doce, Orson Pratt y otros miembros de dicho consejo, junto con un numeroso concurso de gente. El élder Orson Pratt ofreció la oración dedicatoria, tras lo cual el consejero John W. Young sacó la palada inicial de tierra, y en esta palada ceremonial lo siguieron el consejero Daniel H. Wells y el presidente John Taylor. El presidente Brigham Young y los élderes Daniel H. Wells y John Taylor pronunciaron breves discursos. Las palabras de Brigham Young, en las que expresó el propósito para el cual se edifican templos y el espíritu abnegado con el cual se iba a llevar a efecto la obra, fueron las siguientes:

Hemos dedicado esta porción de terreno sobra el cual esperamos erigir un templo en donde se administrarán las ordenanzas de la Casa de Dios. En esta casa, cuando se haya terminado, esperamos entrar para disfrutar de las bendiciones del sacerdocio y recibir nuestras unciones, nuestras investiduras y nuestros sellamientos; y hermanos serán ligados a hermanos con objeto de forjar los eslabones y perfeccionar la cadena desde nosotros hasta nuestro padre Adán. Tal es el propósito del templo que estamos a punto de comenzar a edificar en este sitio. Queremos que los hermanos y las hermanas se empeñen con su fuerza y edifiquen este templo; y desde el arquitecto hasta el jovencito que lleve el agua para dar de beber a los hombres que trabajen en el edificio, queremos que entiendan que el pagar sueldos es imposible. Vamos a edificar una casa para nosotros mismos, y esperamos que los hermanos y hermanas, y vecindad tras vecindad y barrio tras barrio, aporten su proporción de hombres para que vengan aquí a trabajar según se lo notifiquen las autoridades correspondientes.

Podrá llamársele trabajo temporal, pero se relaciona con la salvación de nosotros mismos así como la de nuestros amigos que han pasado allende el velo, además de las generaciones que vendrán después de nosotros. Podemos edificar este templo con nuestro trabajo sin que nos sea una carga, si nuestro corazón está en la obra; y seremos abundantemente bendecidos al hacerlo. Estaremos en mejor posición cuando se termine, en cuanto a nuestros asuntos temporales, que cuando comenzamos, y de lo que estaríamos si no lo construyéramos. El tiempo del cual disfrutamos es del Señor, pero tenemos el permiso de dirigir su uso de acuerdo con lo que deseemos. Cuando los hermanos vengan a trabajar en este templo, pueden esperar ser bendecidos del Señor según su fe.

Oramos continuamente por vosotros a fin de que seáis bendecidos. Siento la impresión de bendeciros, con alma y vida, de acuerdo con el poder y llaves del santo sacerdocio conferido sobre mí y mis hermanos conmigo, y haya en todos los santos el deseo de decir “amén”, el deseo de bendecirse unos a otros, de hacer la obra del Señor y desterrar las estrechas, encogidas y codiciosas sensaciones que se hallan tan entrelazadas con los sentimientos de nuestra naturaleza. Parece difícil librarnos de ellas, pero debemos vencerlas y unirnos en la santa orden de Dios a fin de que podamos ser santos del Altísimo, para que nuestros intereses, nuestra fe y obras puedan concentrarse en la salvación de la familia humana.

Hermanos y hermanas, procurad entender estas cosas. Despertad y tomadlas en serio. Buscad al Señor para conocer sus deseos y voluntad, y cuando la hayáis descubierto, tened la disposición para cumplirla. Dios os bendiga. Amén.

El lunes 28 de mayo de 1877 se dio principio a la excavación. Los barrios del distrito del Templo de Logan, que en ese tiempo comprendían las estacas de Cache, Box Élder y Bear Lake, proporcionaron la mano de obra.

Además de su tiempo y energía-aportaciones que eran conocidas como donativos en trabajo-la gente contribuyó liberalmente con dinero en efectivo, con ganado, mercancía y productos de la granja, y estas contribuciones fueron complementadas con generosas aportaciones de los fondos generales de la Iglesia. El arquitecto fue Truman O. Angell, hijo. El 20 de julio de 1877 empezaron a ponerse las piedras de lo que era conocida como la extensión, o sea un edificio de 24.40 metros por 10.98 de superficie y siete metros de altura, ubicado inmediatamente al norte del propio templo y unido al mismo. Este edificio se ha utilizado desde la terminación del templo, para instalar la maquinaria, oficinas, sala de recepción y salones para asambleas, de modo que en este respecto corresponde al Anexo del Templo de Salt Lake City.

El 19 de septiembre de 1877 se colocaron las piedras angulares bajo la dirección de John Taylor, presidente del Consejo de los Doce. El presidente Taylor colocó la piedra angular del sudeste, sobre la cual Franklin D. Richards ofreció la oración dedicatoria. Edward Hunter, Obispo Presidente de la Iglesia, colocó la piedra del ángulo sudoeste y la oración dedicatoria sobre ella fue ofrecida por su consejero, Leonard W. Hardy. El presidente del quórum de sumos sacerdotes de la Estaca de Cache, George L. Farrell, colocó la piedra del ángulo noroeste, con la oración correspondiente por Moses Thatcher del Consejo de los Doce. Albert P. Rockwood, miembro del Primer Consejo de los Setenta, colocó la piedra del ángulo nordeste, sobre la cual ofreció la oración Horace S. Eldredge, otro miembro del Primer Consejo de los Setenta.

El templo terminado mide 52.15 metros de largo por 28.87 de ancho. Las paredes llegan a su nivel a una altura de 26.23 metros, y en cada ángulo hay una torre octagonal de 30 metros de alto, además de una amplia torre cuadrada en cada extremo. La torre hacia el extremo poniente se eleva 50.32 metros y la del extremo opuesto 51.85 metros. En esta característica de que la torre que da al oriente sea más alta que la del poniente, el Templo de Logan se asemeja a la construcción mayor en Salt Lake City. Macizas pilastras refuerzan las paredes, y la obra de albañilería es de lo mejor. En cuanto a la arquitectura del templo, se puede decir que es del estilo acastillado.

La piedra que se usó en el edificio vino de canteras en las montañas cercanas. Es una caliza silícea muy dura y compacta, de color obscuro, conocida localmente como piedra fucácea por motivo de que contiene fósiles de plantas marinas conocidas como fucos. Se empleó caliza más típica para los arcos y para las jambas y dinteles de las puertas y ventanas, ya que de este material se obtiene una superficie mejor acabada que la piedra silícea. Los aleros, cornisas y remates de las almenas y torres son de arenisca color ocre claro, traída de una de las canteras cerca de Franklin, Idaho. En vista de que la piedra usada en los muros es de diversos colores, todo el , exterior se ha pintado de color ocre.

La madera que se usó en el edificio provino del Cañón de Logan y se preparó en el aserradero del templo, especialmente instalado para tal objeto. Un suceso incidental muy interesante, que, pone de relieve el espíritu de sinceridad con que la gente emprendió esta obra de la edificación del templo, es el hecho de que aun el aserradero se dedicó ceremonialmente cuando empezó a utilizarse. Toda la madera empleada se seleccionó, y hasta donde fue posible se escogió la que no tenía ningún defecto. Las variedades principales fueron pino rojo para la obra más pesada y pino blanco para la construcción interior tal como estrados y altares. La armazón para el techo es del mejor pino rojo, de ingeniosa construcción, y cubre un tramo de 28.87 metros sin apoyo o soportes. Al principio se cubrió el techo con hoja de metal, pero el resultado no fue satisfactorio debido a las goteras que se formaron en las fracturas causadas por las variaciones de la temperatura, y finalmente se reemplazó con el viejo pero eficaz método de techarlo con tejas. La mano de obra en todo el edificio es de la mejor calidad; por cierto, se ha dicho que después de casi treinta años no se sabe de una sola puerta que se haya aflojado ni que haya aparecido una hendidura en las paredes. El costo total del templo completo ascendió a setecientos mil dólares aproximadamente.

El edificio tiene cinco pisos. El cuarto para la pila y sus vestuarios adyacentes ocupan el piso subterráneo. De acuerdo con la práctica que generalmente prevalece en los templos de los Santos de los Últimos Días, la pila descansa sobre doce bueyes de hierro fundido colocados en un pozo debajo del nivel general del piso. Del nivel del piso del subterráneo van subiendo, en intervalos de algunos centímetros, un número de cuartos que se han dispuesto para la obra ceremonial. De modo que a unos 2.44 metros sobre el nivel del piso subterráneo está la sala que corresponde al Cuarto Inferior para Instrucciones; a 1.22 metros más arriba, la que corresponde al Cuarto del Jardín; 1.52 metros más, la que corresponde al Cuarto del Mundo y tras otra elevación de tres metros más se encuentra la sala que corresponde al Cuarto Superior para Instrucciones o Cuarto Terrestre, previamente descrito en relación con el Templo de Salt Lake City. Ocupan el resto del espacio del primero y segundo pisos oficinas para el presidente del templo, los registradores y otros oficiales, una biblioteca, etc. El tercer piso lo ocupa la sala que corresponde al Cuarto Celestial previamente descrito. Como en los otros templos, ésta, de todas las salas o cuartos grandes del templo, es la que se ha amueblado más espléndidamente. Se comunican con este cuarto, hacia el lado del este, tres piezas pequeñas que se usan en las ordenanzas de sellar.

El salón principal de asambleas con sus vestuarios y antesalas ocupa el cuarto piso en su totalidad. El salón de asambleas mide 31.72 metros de largo por 28.87 de ancho y tiene una altura de nueve metros. Al este hay una plataforma grande elevada, con púlpitos reservados para los oficiales del Sacerdocio de Melquisedec, y al poniente una plataforma correspondiente con púlpitos para los oficiales del Sacerdocio Aarónico. El auditorio está provisto de asientos reversibles, y esto permite a la congregación mirar hacia cualquier dirección, según la naturaleza de los servicios del momento, ya sea bajo la dirección del Sacerdocio Mayor o Menor. El salón puede sentar cómodamente a 1.500 personas. El quinto piso contiene cuartos aislados en las torres del este y del oeste. No hay cuartos en la parte principal del piso sobre el salón de asambleas en el cuarto piso que acabamos de describir.

La construcción del Templo de Logan duró siete años. El 17 de mayo de 1884 se dedicó el edificio al servicio del Señor e inmediatamente después se iniciaron las ordenanzas sagradas. Los servicios dedicatorios duraron tres días, es decir, se verificaron servicios en cada uno de los días que siguieron de la dedicación oficial, y en los cuales se leyó la oración dedicatoria a la asamblea. Las ceremonias y servicios consiguientes a la dedicación se efectuaron en el amplio salón de asambleas del cuarto piso y en cada reunión el vasto auditorio se llenó por completo. El presidente Brigham Young había fallecido antes de colocarse la piedra angular, y la construcción del templo continuó, primero bajo la administración del Consejo de los Doce, que llega a ser el consejo presidente de la Iglesia al disolverse la Primera Presidencia, y más tarde bajo la dirección de la nueva Primera Presidencia. El día de la dedicación, el presidente John Taylor ofreció la oración, tras lo cual sus consejeros, George Q. Cannon y Joseph F. Smith, pronunciaron discursos, y después de ellos los élderes Wilford Woodruff y Lorenzo Snow del Consejo de los Doce Apóstoles. En seguida el presidente John Taylor pronunció un breve discurso, después de lo cual se dio el impresionante grito de Hosanna. John Smith, patriarca presidente pronunció la oración final.4

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