CAPITULO X
OTROS TEMPLOS EN UTAH.
De los santuarios erigidos por los Santos de los Últimos Días, el gran templo de Salt Lake City ha sido el primero en ser considerado particular y detalladamente en estas páginas. Se ha procedido en esta forma debido al hecho de que entre los templos modernos, el dé Salt Lake City es el más grande, el más costoso y desde luego, el más ampliamente conocido. Además, como previamente se ha dicho, de los cuatro templos construidos en Utah hasta la fecha, éste fue el primero en comenzarse y último en ser terminado. En el curso de su construcción, se propusieron, proyectaron, edificaron y dedicaron tres templos más, y se dispusieron para el servicio de las ordenanzas sagradas. Estos son conocidos por el nombre de los sitios donde se encuentran, a saber, el Templo de Saint George, el Templo de Logan y el Templo de Manti. El orden en que los hemos nombrado es el mismo en que fueron terminados y dedicados, y nos parece conveniente seguir este orden al considerarlos más detalladamente.
Cada uno de los tres está construido de acuerdo con un mismo plano general y para similares propósitos particulares. Aun cuando varían en elegancia, y los tres son más pequeños y menos suntuosos que el gran Templo de Salt Lake City, sus instalaciones y equipo son esencialmente los mismos. No se intentará dar una descripción detallada de su interior o sus muebles, ya que no sería sino poco más que una reiteración en parte de lo que previamente se ha dicho.
EL TEMPLO DE SAINT GEORGE.
La ciudad de Saint George, cabecera del condado de Washington, Utah, se encuentra cerca del ángulo sudoeste del estado, a unos cuatrocientos treinta y dos kilómetros de Salt Lake City, en línea recta, y quinientos veintiocho siguiendo el trayecto de la carretera. Antes que los muros del Templo de Salt Lake City subieran más allá del piso subterráneo, ya se había determinado en firme erigir un templo en la parte sur del Territorio de Utah. El sitio para el Templo de Saint George, al tiempo de su selección por el presidente Brigham Young, se encontraba en los suburbios de la ciudad. El terreno comprende una manzana completa de unas 2.43 hectáreas de extensión.
El jueves 9 de noviembre de 1871, el presidente Brigham Young y su primer consejero, George A. Smith, junto con Erastus Snow, en esa época presidente de la Misión del Sur, Joseph W. Young, presidente de la Estaca de Saint George, y un buen número de otros poseedores del sacerdocio y miembros en general dedicaron el sitio y sacaron la primera tierra para poner los cimientos del edificio. Después de la oración, que fue ofrecida por el élder George A. Smith, el presidente Brigham Young se dirigió a los congregados. Se incluyen los siguientes trozos de su discurso, dado que manifiestan la sinceridad con que se consideraba la comisión de edificar templos, así como la naturaleza práctica de lo que la gente entendía ser sus deberes como miembros de la Iglesia. El presidente instó a los miembros a concentrar sus esfuerzos en la obra, y continuó diciendo:
Se podrá pensar que ésta es una tierra ardua en donde ganarse la vida; pero yo me siento agradecido por la tierra tal como está. Me da gusto que así sea; es un lugar espléndido donde podrán criarse los santos. Entre nuestros deberes adicionales, tenemos que edificar un templo aquí. Aconsejo que el obispo de esta ciudad, el obispo de Santa Clara y el de Washington repartan entre los miembros de sus barrios respectivos la obra de excavar la tierra, echar los cimientos del templo y acarrear piedra, arena, barro y otros materiales. Si los hermanos emprenden esta obra con un corazón y mente unidos, seremos bendecidos en extremo y el Señor prosperará nuestra substancia material. Ahora, si los presentes son uno con los de la Primera Presidencia en esta obra, y se unen a ellos para emprender la tarea de edificar este templo mediante la fe, oraciones y buenas obras, manifiéstenlo todos, hermanos así como hermanas, alzando la mano.
La gente levantó la mano de común acuerdo. El acta oficial sigue diciendo:
El presidente Brigham Young tomó una pala en sus manos y dijo, indicando la estaca previamente colocada en la esquina sudeste del sitio para la construcción: “Precisamente debajo de esta estaca, en los cimientos, se colocará una piedra que contendrá registros sagrados, y directamente sobre esta estaca, al terminar el edificio, se colocará otra piedra con registros del templo.” Entonces dijo, acomodando el hecho a la palabra: “Ahora doy comienzo, sacando esta tierra en el nombre del Dios de Israel.” Y todo el pueblo respondió: “Amén.”
El élder Erastus Snow pronunció un discurso en el cual les recordó las promesas y profecías hechas diez años antes, referentes a la prosperidad que acompañaría al pueblo en la región del sur, además de lo cual indicó el cumplimiento de muchas de las predicciones. Entonces siguió el solemne grito de Hosanna.
La obra de excavar se inició inmediatamente, y en la tarde del día mismo de la dedicación entraron en acción arados y escarbadoras. Como se anunció al tiempo de la dedicación del sitio, se habían determinado los siguientes detalles en cuanto a dimensiones y construcción:
Medidas exteriores, 43.31 metros de largo por 29.28 de ancho, incluso las pilastras, y 24.40 metros de altura al ápice del parapeto. Se construirá de piedra, jaharrada por fuera y por dentro. Tendrá una torre en el centro del extremo este, y en los ángulos del mismo extremo, a la derecha y la izquierda de la torre, habrá escaleras cilíndricas; un lado de la escalera descansará en el cilindro, el otro en un poste en el centro del cilindro. El techo será plano y quedará cubierto con un material similar al del tabernáculo nuevo en Salt Lake City. El edificio será de dos pisos y una planta subterránea. Los dos cuartos o salones principales, uno sobre el otro, medirán 30.50 metros por 24.40 cada uno. El techo interior formará un arco que descansará sobre columnas, y se construirá de tal manera que dará cabida a dieciséis cuartos para concilios y otros fines en cada uno de estos dos pisos principales. La altura del techo interior principal es de 8.23 metros en el centro; la altura de los demás techos es de aproximadamente 2.74 metros. El piso subterráneo contendrá la pila, y se utilizará para fines ceremoniales.1
Se colocó la piedra depositaria en el ángulo sudeste del edificio, y en ella se encerró, el 31 de marzo de 1873, una caja metálica que contenía copias de las Escrituras y otras publicaciones de la Iglesia, junto con una placa de plata sobre la cual aparecía la siguiente inscripción:
Santidad al Señor
La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días fue organizada y establecida de acuerdo con las leyes del país, por la voluntad y mandamientos de Dios, el 6 de abril de 1830. Dichos mandamientos fueron dados a José Smith, hijo, el cual fue llamado de Dios y ordenado apóstol de Jesucristo, para ser el primer élder de la Iglesia.
José Smith, hijo, presidente, y su hermano Hyrum, patriarca de toda la Iglesia, padecieron el martirio en Carthage, Illinois, el 27 de junio de 1844, y la Iglesia fue expulsada al desierto en 1846.
Entonces seguían los nombres de todas las autoridades generales de la Iglesia cual se hallaban constituidas en esa época.2
A las dimensiones dadas previamente se hace necesario agregar únicamente lo siguiente para que la descripción quede completa. La torre mide 9.45 metros de lado y la veleta se eleva hasta una altura de 53.37 metros sobre el nivel del suelo. Los cimientos del piso subterráneo en su totalidad son de una lava basáltica negra, piedra que existe abundantemente en la región y se adapta muy bien al propósito. La tierra en ese lugar es arenosa y densamente impregnada de sales minerales alcalinas, de modo que ninguna piedra que se desintegra con facilidad, bien sea por abrasión o como resultado de una solución de material cementoso, se presta para utilizarse en los cimientos de una obra en esta clase de tierra. Los fundamentos del edificio se extienden poco más de tres metros bajo el nivel del suelo. Unas dos terceras partes del extremo oriente y parte del lado norte descansan sobre un lecho de roca en el sitio; y en cuanto al resto de su extensión, se colocaron los cimientos sobre una gruesa capa de piedra volcánica fragmentada y firmemente comprimida bajo los golpes de un martinete de más de cuatrocientos kilos de peso. Un extenso desagüe circunda el edificio y desemboca en otro mayor aún, a unos quince metros al este de la torre cuadrada. Los fundamentos tienen una anchura de 3.66 metros en la base y van disminuyendo gradualmente, de modo que al nivel de las ventanas del piso subterráneo las paredes tienen un grosor de poco más de un metro. Arriba del subterráneo el edificio se construyó de la mejor arenisca roja de la región, extraída de canteras determinadas y utilizadas particularmente para esta obra. Fue necesario transportar con tiros de animales las vigas y maderas distancias que variaban entre ciento doce y ciento cuarenta y cuatro kilómetros.
El templo está situado en terreno plano de muy poca elevación, y prácticamente carece de toda prominencia que acompaña a una posición dominante de altura. La tierra sobre la cual descansa el edificio, así como algunos kilómetros de la región que la rodea, es de un color predominante rojo obscuro, que es también el color de la piedra arenisca con que se construyó el templo. Naturalmente, el edificio como conjunto se confundiría con sus inmediaciones, a tal grado que quedaría prácticamente invisible aun desde una distancia moderada. Para proporcionar un contraste se han blanqueado las paredes, y como resultado, el edificio se ha convertido en un rasgo notable del panorama.
En cuanto al interior, bastará decir que todas las ordenanzas relacionadas con la obra de bautizar, ordenar, investir y sellar, tal como se efectúan en el Templo de Salt Lake City, se administran en forma similar en éste, para lo cual se ha proporcionado lo necesario. Hay amplia disposición de piezas y muebles para todas las ordenanzas sagradas. El piso subterráneo está dividido en catorce cuartos, de los cuales el baptisterio o cuarto donde está la pila, de 10.67 metros por 12.20 de extensión, es uno de los mayores y más importantes. Como se acostumbra, el baptisterio está ubicado bajo el nivel general de la sala de asambleas. Igual que en los otros templos, la pila bautismal descansa sobre doce bueyes de hierro fundido, los cuales ocupan una pequeña depresión en el piso. La pila, bueyes, escalones de hierro y todos los accesorios, con un peso total de más de 8.000 kilos, se fundieron en Salt Lake City y de allí fueron llevados a Saint George por tiros de animales. Todas las instalaciones para el baptisterio fueron un obsequio personal del presidente Brigham Young.
Arriba del subterráneo hay dos pisos, cada uno de los cuales contiene un cuarto principal de 30.19 metros por 23.79, dimensiones interiores, con techo elíptico de 8.23 metros de altura en su centro. De ambos lados de esta pieza principal hay un número de cuartos más pequeños que se usan para ordenanzas y para las reuniones de consejo del sacerdocio. La sala grande del piso central corresponde en uso al espléndido cuarto celestial, previamente descrito como rasgo prominente del-Templo de Salt Lake City. De la misma manera, el salón grande del piso superior corresponde al salón principal de asambleas que ocupa el cuarto piso del Templo de Salt Lake y se le han proporcionado púlpitos en ambos extremos, al este y al oeste, aquél reservado para el uso del Sacerdocio Mayor o de Melquisedec, y éste para los oficiales del orden menor o Sacerdocio Aarónico.
Contiguo al edificio principal se levanta una construcción accesoria conocida como el Anexo. Esta mide 22.57 metros de largo por 7.32 de ancho, sin incluir una adición al este, de 13.11 metros por 2.74. El Anexo se construyó en 1882, y contiene cuartos para la caldera y maquinaria, apartamentos para el velador, un refectorio para la comodidad de los obreros, oficinas para el registrador, etc.
El Templo de Saint George se construyó con las ofrendas voluntarias y aportaciones de los diezmos del pueblo.
En un año, precisamente el año 1875, se expendieron más de ciento veintitrés mil dólares en la obra, y el costo total del edificio completo pasó considerablemente de la suma de quinientos mil dólares. El edificio se hallaba prácticamente terminado para fines de 1876, y algunas de sus partes fueron dedicadas el 1 de enero de 1877 a fin de permitir la efectuación de algunas ordenanzas antes de ser dedicado el edificio completo, cosa que se realizó el día 6 del siguiente mes de abril. En el servicio dedicatorio preliminar, el 1 de enero de 1877, estuvieron presentes mil doscientas treinta personas. Un coro presentó la música, parte de la cual se compuso especialmente para la ocasión, y los miembros del Consejo de los Doce ofrecieron las oraciones dedicatorias en este orden: El piso subterráneo por el élder Wilford Woodruff: la sala principal del primer piso, por el élder Erastus Snow: la pieza designada como el cuarto para sellar por el élder Brigham Young, hijo. Los discursos estuvieron a cargo de Erastus Snow, Wilford Woodruff y el presidente Brigham Young.
El 9 de enero de 1877 se administraron en el Templo de Saint George los primeros bautismos por los muertos, y dos días después se iniciaron las investiduras por los muertos.
El programa consiguiente a la dedicación del templo completo comenzó el 4 de abril de 1877 y concluyó el día 6, y la asamblea del último día se efectuó en relación con la conferencia anual de la Iglesia, conferencia que se había determinado realizar en Saint George por motivo de la dedicación. En los días 4 y 5 del mes se verificaron asambleas generales en el templo, antes, así como después del mediodía, y en cada sesión hubo música especial y discursos inspirados por las autoridades de la Iglesia. A las diez de la mañana del viernes 6 de abril se inició la conferencia general en el templo. Los oficiales presidentes de los varios quórumes ocuparon el estrado exclusivamente designado. Hubo poco en cuanto a discursos especiales, dado que se habían reservado dos días para la obra de instruir y hacer los preparativos preliminares. Daniel H. Wells, segundo consejero en la Primera Presidencia de la Iglesia, ofreció la oración dedicatoria.3






