APÉNDICE II
LA MANZANA DEL TEMPLO*.
Desde la época en que el material original del capítulo IX fue escrito por el élder Talmage, se han hecho mejoras y erigido construcciones adicionales en la Manzana del Templo en Salt Lake City. El material contenido en este apéndice, escrito por William James Mortimer, sigue el estilo del texto original del hermano Talmage y describe la Manzana del Templo en 1968.
Bien que fue prodigiosa la obra del pueblo en erigir el gran templo, y más particularmente porque se inició la tarea en condiciones que parecían ser tan generalmente desfavorables, la empresa es digna de mayor admiración todavía cuando tomamos en cuenta las otras obras de construcción que se estaban llevando a cabo mientras se edificaba el templo. No sólo se comenzaron y terminaron tres templos adicionales durante este período, sino que se edificaron casas de oración en las varias estacas y barrios, así como otras obras de mayor extensión todavía para las asambleas de la Iglesia en general. Los edificios erigidos en la Manzana del Templo en Salt Lake City representan, en y de sí mismos, importantes empresas si se consideran a la luz de las circunstancias que prevalecían en ese tiempo. Entre las construcciones de referencia mencionaremos el Tabernáculo actual, el edificio desplazado mucho ha, conocido como el Tabernáculo Viejo, y el Salón de Asambleas.
Es interesante saber que los primeros cobertizos erigidos para reuniones públicas, dentro de lo que hoy es Salt Lake City, fueron enramadas; y entre éstas la Vieja Enramada se distingue y se conoce por ese nombre. El 31 de julio de 1847, escasamente una semana después de la entrada de los pioneros al valle del Gran Lago Salado, un destacamento del Batallón Mormón,1 que acababa de llegar a la colonia o ciudad, como desde entonces ya era llamada, levantó una enramada de varas y ramas para la comodidad de las asambleas de adoradores. Con el tiempo ésta fue reemplazada por una obra más amplia del mismo género, de 30 metros por 18.30 de extensión, que llegó a conocerse en la historia local como la Vieja Enramada. Se formó con postes erguidos en intervalos convenientes alrededor de los lados de un cuadrángulo; sobre los extremos de los postes se colocaron varas sostenidas en su lugar con tarugos de madera o sujetas con tiras de cuero sin curtir, y encima de esta armazón amontonaron sauces, plantas perennes, artemisa silvestre y otros arbustos, de lo cual resultó una cubierta que proporcionaba protección parcial del sol, aunque era de poca utilidad cuando había viento o lluvia.
El Tabernáculo Viejo: Esta construcción era conocida al principio como el Tabernáculo, pero desde la erección del edificio actual que lleva ese nombre, la obra anterior ha llegado a conocerse como el Tabernáculo Viejo. Su extensión era de 38.43 metros de largo por 19.52 de ancho, y ocupaba el sitio del actual Salón de Asambleas en el ángulo sudoeste de la Manzana del Templo. Considerado en su día y época, era un edificio grande y presuntuoso, y en cuanto a capacidad, leemos que al tiempo de su dedicación, durante la conferencia de abril de 1852, estuvieron presentes dos mil quinientas personas en una sesión. El techo era arqueado y se sostenía sin columnas. Muchos de los postes y varas que formaban parte de la Vieja Enramada entraron en la construcción del Tabernáculo Viejo.2
El Tabernáculo: El edificio que hoy lleva este nombre era conocido distintivamente como el Tabernáculo Nuevo al tiempo de ser construido. Se comenzó en julio de 1864, y había llegado a tal punto la obra, que se pudo celebrar la conferencia general de octubre de 1867 bajo su techo. Este notable edificio se proyectó y construyó bajo la dirección del presidente Brigham Young. No se le atribuye ninguna fama en cuanto a belleza arquitectónica; la apariencia general es la de un inmenso tazón invertido que descansa sobre columnas. Es en realidad una espaciosa bóveda elíptica cuyos lados descansan sobre macizos muros y pilastras de arenisca. Las pilastras tienen una anchura o profundidad de 2.74 metros, y 90 centímetros de espesor. Puertas, ventanas y paredes ocupan el espacio entre las pilastras; las puertas se abren hacia afuera para facilitar la salida del edificio. El auditorio tiene una longitud de 76.25 metros y una anchura de 45.75 metros en su centró. El techo interior se eleva 21.35 metros sobre el piso en el centro del salón; y del techo interior al exterior hay una distancia de tres metros. Una amplia galería de nueve metros de ancho se extiende alrededor de las paredes interiores y queda interrumpida únicamente en su extremo oeste, donde cede este espacio al imponente órgano y los asientos reservados para el renombrado coro. A distinción de los métodos usuales de construcción, esta enorme galería no se ciñe a las paredes. En intervalos de entre tres y cuatro metros la galería se sostiene sobre las pilastras de la pared por medio de macizas vigas, pero entre una viga y otra, la galería se aparta de las paredes una distancia de sesenta y seis centímetros, y el espacio abierto está protegido por un alto barandal. Se cree que las sorprendentes propiedades acústicas del edificio se deben en parte a este rasgo de la construcción; en verdad, la gran bóveda es una galería colosal en donde se escucha hasta un susurro, como se han dado cuenta los muchos millares de visitantes que han pasado por el edificio. Cuando se halla vacío, salvo un corto número de personas, si se deja caer un alfiler en el punto focal de la elipse, cerca de uno de los extremos del edificio, se puede escuchar en el punto correspondiente del otro extremo. El auditorio tiene capacidad para sentar cómodamente a casi nueve mil personas, incluyendo la galería; y oprimiéndose un poco, han cabido congregaciones mucho más numerosas.
Hacia el poniente se levantan los estrados o plataformas, incluso el púlpito. El estrado se compone de plataformas de diferentes elevaciones para el uso de los oficiales de la Iglesia de diversos grados de autoridad. De ambos lados del estrado escalonado hay plataformas para sentar a otros cuerpos del sacerdocio o a invitados especiales. Estas instalaciones están construidas del tal manera que se pueden desarmar y reemplazar con una extensa plataforma para la presentación de acontecimientos tales como conciertos sinfónicos, espectáculos, representaciones dramáticas u otros actos públicos que concuerdan con el espíritu del Tabernáculo. Detrás de las plataformas se ha dejado espacio para el coro; dicho espacio se eleva hasta la altura de la galería en ambos lados, y ocupa el sitio directamente enfrente del gran órgano. Es de amplitud suficiente para sentar a trescientos setenta y cinco cantores aproximadamente.
Generalmente se admite que el gran órgano del Tabernáculo es uno de los mejores instrumentos en su género que jamás se ha fabricado. Al tiempo de su construcción era el órgano más grande en los Estados Unidos, y el segundo o tercero en todo el mundo. Uno de los muchos y sorprendentes rasgos relacionados con el instrumento yace en el hecho de que fue construido por artesanos locales, además de lo cual, la obra de carpintería, incluso los tubos y el equipo mecánico, originalmente se hicieron de material nativo en su totalidad. El órgano ocupa un espacio o superficie de ciento veinte metros cuadrados y las torres que adornan el frente alcanzan una altura de 14.64 metros. Se ha renovado y ampliado el órgano en 1885, 1901, 1915, 1926, 1940, y 1948, y actualmente tiene ciento ochenta y nueve juegos de cañones con un total de 10.814 tubos o cañones individuales. Muchos de los tubos y moldes originales todavía forman parte del órgano. Se han conservado todas las cualidades estimadas, y además se han ampliado notablemente la escala dinámica y su variedad de matices tonales, calor y lucidez. Diez de los tubos originales hechos por Joseph Ridges, constructor del órgano en 1867, en la época en que Utah era un yermo, todavía se usan. Se encuentran entre los grandes tubos de madera que se ven hacia el frente. En cuanto a tamaño y dimensiones, el órgano concuerda con el gran edificio en el cual se encuentra instalado, mientras que en calidad tonal y equipo mecánico posee uña excelencia que corresponde con las demás instalaciones de este espléndido auditorio.
El techo embovedado está construido de acuerdo con el principio de un soporte de obra enrejada, y se sostiene a sí mismo en toda su extensión, ya que no hay columnas entre el techo y el piso. El techo es de madera, y al tiempo de su construcción se ensamblaron las vigas y armaduras con tarugos de madera y tiras de cuero sin curtir. Se usaron estos materiales en lugar de clavos por necesidad más bien que por elección, pues se disponía de clavos únicamente cuando llegaban nuevos materiales transportados en carros, y el costo del largo tránsito prohibía su uso. Aunque en la actualidad muchos techos tienen tramos mayores en los grandes edificios del país, la mayoría de las construcciones modernas son de acero; y dudamos que jamás haya habido una obra más estable en su género, compuesta enteramente de madera.
El Salón de Asambleas: En el ángulo sudoeste de la Manzana del Templo se levanta el Salón de Asambleas, una construcción de buen tamaño, edificada para congregaciones menos numerosas que las que requieren la amplitud del Tabernáculo. Durante el verano de 1877 fue necesario remover el Tabernáculo Viejo, en torno del cual se habían acumulado tantos recuerdos placenteros, a fin de ceder el lugar al nuevo edificio. El Salón de Asambleas se comenzó a edificar en el año citado, y a pesar de que se efectuaron reuniones en el edificio incompleto aún, no fue sino hasta 1882 que se hallaba en condición para ser dedicado. Mide 36.60 metros por 20.74 de extremo a extremo. Las paredes son de granito de las canteras de los desfiladeros de Cottonwood.
El Centro de Información y Museo: De mucho interés para los visitantes que llegan a la Manzana del Templo es el histórico museo y centro de información ubicado en la sección sudeste de la manzana. El edificio se inauguró el 4 de agosto de 1902 y era conocido como el “Departamento de Información y Literatura de la Iglesia”. El edificio señaló el principio de giras alrededor de la Manzana del Templo con servicio gratuito de guías, y el cual ha probado ser de gran ayuda en la obra misional de la Iglesia. En 1904 se amplió y renovó el edificio, y desde esa fecha se le han hecho otras mejoras para la comodidad de los que visitan la Manzana del Templo. En este edificio se preservan muchas importantes reliquias y artefactos relacionados con los primeros días de la historia de la Iglesia y la vida en el valle de Salt Lake, cual la conocieron los primeros pioneros. También hay en el edificio importantes murales y pinturas.
El Centro para Visitantes: El atractivo Centro para Visitantes es de construcción reciente en la Manzana del Templo, pero en un tiempo relativamente corto se ha convertido en uno de los sitios más populares de la ciudad para los turistas, y al mismo tiempo un instrumento misional de mucha utilidad. El edificio de granito de tres pisos se encuentra en el ángulo noroeste de la Manzana del Templo, y contiene amplio espacio para exhibiciones y exposiciones especiales, además de salones para la proyección de películas.
Los que visitan la Manzana del Templo son conducidos por el edificio por guías que voluntariamente contribuyen su tiempo. Se discuten varios aspectos del evangelio restaurado, y el visitante tiene la oportunidad de ver y escuchar el mensaje de verdad que proclama la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.
En el piso subterráneo del edificio hay cuartos especiales donde los visitantes, con entera libertad, pueden presenciar dioramas, ver presentaciones coordinadas visibles y audibles, disfrutar de bellas pinturas y murales, y hacer funcionar varios aparatos automáticos que explican el mensaje del evangelio y los programas de la Iglesia.
En todo y por todo, esta instalación es una ayuda de mucho valor en la obra misional de la Iglesia, no sólo dentro de la región contigua, sino entre los que llegan a la Manzana del Templo como turistas o visitantes.
La planta de servicios generales: Es de interés notar que los edificios dentro de la Manzana del Templo son abastecidos con vapor y corriente eléctrica por medio de una planta independiente ubicada en medio de la manzana contigua a la del templo. De esta planta salen grandes túneles subterráneos a los varios edificios con los cuales están comunicados. El túnel principal ti e~e una altura de 1.98 metros por. 1.68 de ancho. Por éste pasa toda la tubería para el vapor, el agua y el enfriamiento del aire, además de un equipo completo para proporcionar servicio eléctrico. Los túneles divergentes miden 1.98 metros por 1.22. La extensión total de este sistema subterráneo es de más de 427 metros, y los túneles están construidos de hormigón armado con paredes- de quince centímetros de espesor.
Antes de 1911 el templo se abastecía de calefacción y luz de sus propias calderas y dinamos dentro del antiguo anexo del templo, pero posteriormente la planta de servicio general pudo satisfacer estas necesidades. Originalmente la planta de referencia pertenecía a la Iglesia, por la cual era regenteada, pero actualmente la maneja una compañía particular.
Notas 1 El Batallón Mormón era un cuerpo de quinientos hombres proporcionados por este pueblo emigrante cuando el gobierno federal se lo pidió para ayudar en la guerra entre los Estados Unidos y México. El Batallón se dio de alta en julio de 1846 y formó parte de las fuerzas al mando del general Stephen F. Keamey. El cuerpo principal del Batallón marchó desde Fort Leavenworth hasta Santa Fe y llegó a la parte sur de California durante enero de 1847. Un destacamento de este cuerpo, integrado por los que se habían incapacitado durante la marcha, pasó el invierno en Pueblo, y fue éste el que llegó al valle de Salt Lake City en julio de 1847, breves días después de la entrada de los pioneros. 2 En el Deseret News de esta época, abril de 1852, aparecen descripciones del Tabernáculo Viejo y una crónica de los acontecimientos consiguientes a su dedicación y apertura al público. Aparecen reimpresiones parciales en Latter day Saints Millennial Star, tomo XIV, números 22 y 23, del 24 y 31 de julio de 1852. Estos relatos también contienen una sinopsis de las actas de la conferencia general de la Iglesia de ese año, e incluyen la oración dedicatoria.






