¿Qué creen los mormones acerca de Dios?
La creencia mormona enseña que Dios el Padre, Jesucristo y el Espíritu Santo son tres personajes distintos. Dios el Padre y Cristo tienen cuerpos perfectos de carne y huesos, que son tan gloriosos que el hombre no puede estar en su presencia y vivir, a menos que sea transfigurado primero. El Espíritu Santo es un hijo espiritual del Padre, que confirma la verdad a todos aquellos que se esfuerzan por escuchar sus influjos. Los mormones a menudo se refieren a Dios el Padre como “Padre Celestial”, porque los mormones creen que Él es el Padre de nuestros espíritus, y que moramos con él en una existencia pre-mortal antes de nacer en la tierra.
Salmos 82:6: “Yo dije: Vosotros sois dioses, y todos vosotros hijos del Altísimo”.
Dios el Padre es el Creador del Universo y Él creó todas las cosas mediante “La Palabra”, o Jesucristo. Dios el Padre ha creado incontables mundos. Como le dijo a Moisés:
Y he aquí, la gloria del Señor cubrió a Moisés, de modo que Moisés estuvo en la presencia de Dios y habló con él cara a cara. Y Dios el Señor le dijo a Moisés: Para mi propio fin he hecho estas cosas. He aquí sabiduría, y en mí permanece. Y las he creado por la palabra de mi poder, que es mi Hijo Unigénito, lleno de gracia y de verdad.
Y he creado incontables mundos, y también los he creado para mi propio fin; y por medio del Hijo, que es mi Unigénito, los he creado. Pero sólo te doy un relato de esta tierra y sus habitantes. Porque he aquí, hay muchos mundos que por la palabra de mi poder han dejado de ser. Y hay muchos que hoy existen, y son incontables para el hombre; pero para mí todas las cosas están contadas, porque son mías y las conozco. Y Dios el Señor habló a Moisés, diciendo: Los cielos son muchos, y son innumerables para el hombre; pero para mí están contados, porque son míos. Y así como dejará de existir una tierra con sus cielos, así aparecerá otra; y no tienen fin mis obras, ni tampoco mis palabras. Porque, he aquí, ésta es mi obra y mi gloria: Llevar a cabo la inmortalidad y la vida eterna del hombre. (Moisés 1:31-33; 35; 37-39).
El hombre ha sido creado a la imagen de Dios. Nuestro Padre Celestial está preocupado por cada uno de Sus hijos. Él les ama y quiere que todos Sus hijos vuelvan a Él. Los mormones creen que, al igual que los niños crecen para ser como sus padres terrenales, nosotros podemos crecer en esta vida para finalmente ser como nuestro Padre Celestial en la vida venidera. El Padre celestial requiere que cada uno de nosotros vivamos una vida ejemplar y sigamos las enseñanzas de Jesucristo. Es necesario aprender todo lo que podamos acerca de la salvación y vivir con rectitud.
Mateo 5:48: “Sed, pues, vosotros perfectos, así como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto”.
El mormonismo enseña que nuestro Padre Celestial es el Padre de Jesucristo, quien fue enviado a la tierra para pagar el precio de todos los pecados de la humanidad. Si creemos en Jesucristo y nos esforzamos por vivir rectamente, obedeciendo Sus mandamientos, podemos ser salvos por medio del poder de Su expiación.
El Padre Celestial es a la vez justo y misericordioso. Él ha diseñado un plan para que nosotros volvamos a Él. Los mormones se refieren a este plan como el plan de salvación. Gran parte de la doctrina que se encuentra en el plan fue revelada a través del profeta José Smith en los primeros días de la Iglesia Mormona.
Una parte del plan de salvación es el requisito de que uno debe tener un cuerpo para obtener gozo en las eternidades. Los mormones creen que el cuerpo físico es un regalo del Señor, y debemos cuidar de nuestro cuerpo, si queremos volver a vivir para siempre con nuestro Padre Celestial. Cuando José Smith vio al Padre y al Hijo en una visión, describió que el Padre tiene “un cuerpo de carne y huesos, tangible como el del hombre” (Doctrina y Convenios 130:22-23). Así pues, la doctrina mormona postula que tener un cuerpo físico aquí en la tierra nos prepara para un día resucitar como nuestro Padre en el Cielo.
Lo que los mormones creen es que Dios el Padre quiere saber de cada uno de nosotros diariamente a través de la oración. Es beneficioso para nosotros el comunicarnos con Él, porque Él lo ha mandado y nos protegerá, si somos obedientes.
Doctrina y Convenios 10:5: “Ora siempre para que salgas triunfante; sí, para que venzas a Satanás y te libres de las manos de los siervos de Satanás que apoyan su obra”.
Es la creencia mormona que es importante que cada hombre y mujer sepa que nuestro Padre Celestial es en realidad su padre y que Él conoce y ama a Sus hijos. Este conocimiento nos da la fuerza y determinación que son necesarias para perseverar a través de las dificultades de la vida y para vivir con rectitud.






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