Creencias mormonas: Después de la muerte

¿Qué creen los mormones sobre la vida después de la muerte?

Creencias mormonas Después de la muerte Al final de nuestra vida mortal en la tierra, todos morimos. Los mormones creen que la vida no termina con la muerte. Ellos creen que la muerte es la salida del espíritu de un cuerpo que ya no es habitable. El espíritu abandona el cuerpo y entra en el mundo de los espíritus, donde espera la resurrección y el juicio. El profeta mormón José F. Smith tuvo una visión del Mundo de los Espíritus. Su historia y las revelaciones de José Smith revelan que disfrutamos de felicidad con nuestras familias y amigos en el Mundo de los Espíritus, pero que también ansiamos resucitar, porque sólo en la perfecta unión de nuestros espíritus con nuestros cuerpos podemos experimentar verdadero gozo. José F. Smith vio que el mismo Cristo enseñó a los espíritus de los justos durante los tres días que Su cuerpo yacía en la tumba.  Vio que Cristo ordenó a los profetas que ya estaban muertos para que también vayan entre los espíritus de los rebeldes para enseñarles el Evangelio, una obra que se encuentra en curso. Mientras que están en el mundo de los espíritus, los que no tuvieron la oportunidad de escuchar el evangelio de Cristo en la tierra, son enseñados por los misioneros y otros emisarios de Cristo. Los hijos de Dios, que no escucharon el evangelio en la tierra, pueden optar por aceptarlo en el mundo de los espíritus y pueden recibir todas las eternas bendiciones que vienen con esa aceptación.

Es una creencia mormona que después de la resurrección las personas serán asignadas a uno de tres reinos, cada uno con un cierto grado de gloria (tan glorioso como para que sea inimaginable para nosotros), de acuerdo a su fidelidad y al cumplimiento de las ordenanzas del templo. El sol, la luna y las estrellas representan los tres grados de gloria. Cristo hizo posible que cada persona reciba el más alto grado de gloria, si ésta obedece Sus mandamientos y aplica Su expiación  a su vida en la tierra. Para ello se requiere humildad y arrepentimiento de los pecados. La Iglesia Mormona enseña que esta asignación a los reinos ocurrirá en el juicio, el acontecimiento en el que nuestro Padre Celestial y Jesucristo presidirán y seremos juzgados de acuerdo a nuestras obras e intenciones durante nuestra vida mortal. Nuestros cuerpos estarán en su estado resucitado y perfecto y seremos asignados a uno de los tres reinos: el Celestial, el Terrestre o el Telestial. El reino celestial es el más alto y más glorioso de todos los reinos; el que sigue es el terrestre y finalmente el telestial.  Los mormones creen que el Reino Celestial es donde podemos vivir eternamente como unidades de familia y con el Padre Celestial y Jesucristo. Asimismo, el mormonismo enseña que cada esposa y esposo, cada compañerismo eterno y digno creado en los sagrados templos mormones puede eventualmente crear sus propios mundos. Este es el objetivo final del plan de salvación, heredar todo lo que Cristo tiene, inclusive el poder de crear. Los mormones creen que este estado de estar eternamente con Dios y como Dios (aunque nunca suplantando a Dios) equivale a una plenitud de gozo. (Véase Creencias Mormonas: ¿Por qué a los mormones se les conoce como los “Hacedores de Dioses?”)

El conocimiento de que los lazos familiares y amicales continúan después de la muerte; el conocimiento de que la enseñanza y la obra misional en el mundo de los espíritus “nivela el campo de juego” para aquellos que vivieron y murieron sin recibir el Evangelio; el conocimiento de que todos resucitarán; el conocimiento de que casi todo el mundo que haya vivido heredará el reino de gloria inimaginable, todas estas cosas dan a los mormones una esperanza que trasciende la muerte.

Otra gloriosa doctrina fue enseñada por el profeta José Smith. Él aprendió por medio de revelación que los niños pequeños que mueren resucitan a la edad que habían alcanzado al momento de su muerte. En la otra vida, las madres de estos niños pueden tener el gozo y la recompensa de criarlos hasta la madurez.

Las doctrinas del mormonismo traen mucho consuelo a los miembros que han perdido a sus seres queridos. Los funerales mormones son inspiradores y esperanzadores. La doctrina mormona responde preguntas que pueden llevar a desesperación y confusión si se dejan sin responder. Dios ama a Sus hijos. La “declaración de Su misión” puede encontrarse en la Perla de Gran Precio: “Porque, he aquí, ésta es mi obra y mi gloria: Llevar a cabo la inmortalidad y la vida eterna del hombre.” (Moisés 1:39).

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