¿Qué creen los mormones sobre el sacramento?
La Iglesia Mormona sostiene que cada miembro hace un convenio con el Señor al bautizarse. Al hacerlo, la persona bautizada promete al Señor que tomará Su nombre sobre sí, siempre Lo recordará, y se esforzará para cumplir Sus mandamientos. A cambio, los mormones creen que Él los bendecirá con Su Espíritu. Las bendiciones de la expiación, paz, perdón, una promesa de gozo eterno, serán suyas cuando cumplan con el convenio bautismal.
Pero todos nosotros cometemos errores después de ser bautizados. Aunque estemos perfectamente limpios cuando salimos del agua, ninguno de nosotros se queda así por siempre. Los mormones creen que el participar semanalmente del sacramento es una forma de renovar el convenio bautismal y estar limpio para otra semana. Mientras una persona se arrepienta y se esfuerce por cumplir los mandamientos, la toma del sacramento de hecho va renovar el convenio y limpiarlos nuevamente.
Para los mormones, el sacramento está constituido simbólicamente por pan y agua en memoria del cuerpo y sangre de Cristo. Los mormones no creen que el pan o el agua sean literalmente el cuerpo y la sangre de Cristo. Los miembros de la Iglesia Mormona siguen las enseñanzas de Jesús como Él las resumió en lo que se conoce como la Última Cena, la cual fue el primer Sacramento.
Lucas 22: 19-20: “Entonces tomó el pan, y habiendo dado gracias, lo partió y les dio, diciendo: Esto es mi cuerpo, que por vosotros es dado; haced esto en memoria de mí. Asimismo, tomó también la copa, después que hubo cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo convenio en mi sangre, que por vosotros se derrama”.
Cuando Cristo visitó el antiguo continente americano luego de Su resurrección, uno de Sus objetivos principales era establecer la ordenanza y el ritual del sacramento:
Y siempre haréis esto por todos los que se arrepientan y se bauticen en mi nombre; y lo haréis en memoria de mi sangre, que he vertido por vosotros, para que testifiquéis al Padre que siempre os acordáis de mí. Y si os acordáis siempre de mí, tendréis mi Espíritu para que esté con vosotros. Y si hacéis siempre estas cosas, benditos sois, porque estáis edificados sobre mi roca.
Pero aquellos que de entre vosotros hagan más o menos que esto, no están edificados sobre mi roca, sino sobre un cimiento arenoso; y cuando caiga la lluvia, y vengan los torrentes, y soplen los vientos, y den contra ellos, caerán (3 Ne. 18: 11-13).
El sacramento es la ordenanza que reemplazó al sacrificio de sangre y quemó las ofrendas de la ley Mosaica, y con éste vino la promesa del Salvador: “Y me ofreceréis como sacrificio un corazón quebrantado y un espíritu contrito. Y al que venga a mí con un corazón quebrantado y un espíritu contrito, lo bautizaré con fuego y con el Espíritu Santo” (3 Nefi 9: 20)
El ritual practicado hoy en la Iglesia Mormona:
Al comienzo del ritual del sacramento, tres presbíteros (miembros varones dignos de la iglesia que tienen como mínimo 16 años, y han recibido el Sacerdocio Aarónico) se sientan en la mesa sacramental. En la mesa hay bandejas con pedazos de pan y pequeñas copas con agua. Un presbítero se arrodilla y bendice el pan, que luego es pasado a la congregación. Luego otro presbítero bendice el agua, y varones dignos y poseedores del Sacerdocio Aarónico lo distribuyen. Cada miembro que esté con el espíritu contrito puede tomar el sacramento y renovar sus convenios bautismales. Para los mormones, el sacramento es un tiempo para reflexionar respetuosamente sobre los hechos de la última semana y pensar en el sacrificio eterno de nuestro Salvador Jesucristo.
Las bendiciones pronunciadas sobre el pan y agua las podemos encontrar en el Libro de Mormón, en Moroni 4 y 5.
La bendición del pan:
Oh Dios, Padre Eterno, en el nombre de Jesucristo, tu Hijo, te pedimos que bendigas y santifiques este pan para las almas de todos los que participen de él, para que lo coman en memoria del cuerpo de tu Hijo, y testifiquen ante ti, oh Dios, Padre Eterno, que están dispuestos a tomar sobre sí el nombre de tu Hijo, y a recordarle siempre, y a guardar sus mandamientos que él les ha dado, para que siempre puedan tener su Espíritu consigo. Amén.
La bendición del agua:
Oh Dios, Padre Eterno, en el nombre de Jesucristo, tu Hijo, te pedimos que bendigas y santifiques esta [agua] para las almas de todos los que la beban, para que lo hagan en memoria de la sangre de tu Hijo, que por ellos se derramó; para que testifiquen ante ti, oh Dios, Padre Eterno, que siempre se acuerdan de él, para que puedan tener su Espíritu consigo. Amén. [En el Libro de Mormón, la palabra es “agua”]
El apóstol mormón Dallin H. Oaks dijo lo siguiente: “La ordenanza del sacramento hace que la reunión sacramental sea la reunión más importante y sagrada en la iglesia” (Dallin H. Oaks, “Reunión Sacramental y el Sacramento” Ensign-revista SUD en inglés, noviembre de 2008, págs.17–20)
Ya que la ordenanza sacramental renueva los convenios hechos en el bautismo, las promesas del Señor hechas en el bautismo también son renovadas, que el espíritu de Cristo siempre cuidará de la persona digna, que sus pecados son perdonados, y que él nace de nuevo. El profeta Brigham Young llamó a esto “morar en la Tierra de los Vivos”. Tales personas, aquellas que cumplen con sus convenios bautismales y participan del sacramento con el corazón quebrantado y el espíritu contrito, son “salvos todo el tiempo.” Esta es una caminata diaria con Cristo. Brigham Young dijo: “Camino en Sión cada día, y así también lo hacen miles de Santos”.







Soy recién converso glesie JesuCristo de los S.U.D. y creo que llevar abo estos Sacramentos que mencionon verdaderos yue renuevno convenios con Dios, y uno de los puntos principales es mantenerse limpios al no quebrantar los convenios contraídos con el señor, que Dios los bendiga, todo esto lo comparto en el nombre de nuestro señor JesuCristo, amén.